Mauricio Mendieta Herdocia
Los incondicionales y comprometidos diputados, no con el país y su gente sino con Arnoldo Alemán, introdujeron en la Asamblea Nacional un proyecto de decreto de amnistía. Proyecto que por sí mismo representa, tanto por lo expresado en la exposición de motivos como por el texto del decreto mismo, una verdadera vergüenza nacional.
Dicen los firmantes en la exposición de motivos: “La amnistía es un acto inspirado en razones sociales y que se funda en razones de diversas índoles, que van desde el interés común, hasta llevar paz y coexistencia pacífica de todos sus ciudadanos “.
No me explico cómo se puede proponer y argumentar que esta amnistía por los delitos de lavado de dinero, malversación de caudales públicos y enriquecimiento ilícito, está sustentada en razones sociales, y que su aprobación está inspirada en el interés común, cuando lo robado fue para ellos y no para el bien común, cuando nos robaron a todos los ciudadanos de este país que pagamos cumplida y fielmente nuestros impuestos. Mientras que con lo robado, malversado y despilfarrado, si pudieron haberse construido muchísimas obras de interés social, como escuelas, hospitales, centros de salud y haber llevado los servicios públicos a comunidades rurales urgentemente necesitadas de estos servicios.
El texto del decreto, en su parte más relevante expresa en su artículo primero: “Se decreta, otorga y concede amplia e incondicional Amnistía a favor de las autoridades, funcionarios y empleados públicos actuales, así como ex autoridades, ex funcionarios y ex empleados de la administración pública y de los poderes del Estado, de cualquier categoría, rango o jerarquía que fuere, involucrados como autores y/o partícipes en los delitos siguientes: fraude, malversación de caudales públicos, peculado, lavado de dinero y los contemplados en la Ley Electoral”.
La Amnistía es básicamente para Arnoldo Alemán, pero para disfrazarla y conseguir más adeptos y apoyo, porque existen causas por estos delitos en contra de algunos diputados actuales, utilizaron como táctica meter en el decreto a todos ellos y a otros funcionarios que podrían también salir implicados, o bien tratar de involucrarlos en cualquiera de los delitos señalados en el texto del decreto, que dicho sea de paso contiene gran parte de los delitos establecidos en el Código Penal.
Amnesia quiere decir pérdida parcial o total de la memoria. Amnistía según el Diccionario de la Real Academia Española tiene su origen y raíz en “Amnestia”, y significa “olvido de los delitos políticos”.
Dicho todo lo anterior, sería una vergüenza nacional, un insulto y una burla a todo el pueblo nicaragüense que sean beneficiados con una amnistía políticos que fueron juzgados o podrían ser juzgados no por delitos políticos, sino por delitos comunes en contra del Estado, que deberían ser calificados como de lesa patria, y tipificados como tal en el Código Penal correspondiente. Decía San Juan Crisóstomo que “cuando los malos son castigados, los demás se vuelven mejores”.
Tanto la malversación del erario como el enriquecimiento ilícito de los funcionarios públicos son delitos que no deberían de prescribir nunca, y a los acusados y procesados por ellos no se les debería permitir escudarse en una inmunidad que al final puede resultar en una impunidad por el delito cometido.
Los nicaragüenses todos, debemos oponernos y atacar sistemáticamente todos los días y en todo lugar la cultura de los antivalores. El único recurso que nos está dejando la perversidad del pacto y la dictadura bicéfala, es la sanción moral, usémosla.
El autor es vocero del Apre.