La Vicepresidencia y sus funciones

Alfonso Efraim Castellón Ayó[email protected]

Desde hace algunos meses, he leído, escuchado y visto en diferentes medios noticiosos de Nicaragua, expresiones fuertes, distorsionadas de la realidad y hasta ofensivas, cuando se refieren al Vicepresidente llamándole “oportunista”. Me parece una injusticia notoria usar esa etiqueta.

En otros países el Vicepresidente tiene importantes funciones, participando como colaborador y consejero del Presidente en reuniones y decisiones al más alto nivel. Está informado del acontecer nacional e internacional y tiene a su cargo tareas del Poder Ejecutivo; en otras palabras, es realmente el número dos del Gobierno. Ejemplo clásico: Estados Unidos de Norteamérica (EE.UU). Históricamente, en Nicaragua, René Schick Gutiérrez y Anastasio Somoza Debayle tenían a sus respectivos Vicepresidentes como ministros de Estado. Así, el doctor Lorenzo Guerrero era Ministro de Gobernación, el doctor Francisco Urcuyo Maliaños fue Ministro de Salud, y el ingeniero Alfonso Callejas Deshon, Ministro de Fomento y Obras Públicas (los dos últimos de Somoza Debayle).

En el período presidencial del señor Daniel Ortega Saavedra, su Vicepresidente, el escritor doctor Sergio Ramírez Mercado, despachaba en la misma Casa de gobierno, cerca del Presidente; y tenía a su cargo el área social (Salud, Educación, Trabajo, etc), participando en todas las decisiones importantes de la administración pública (increíble por cierto).

Doña Violeta Barrios de Chamorro, mal aconsejada, anuló al Vicepresidente de la República dejándole prácticamente su casa como oficina, y cuando éste renunció para lanzarse como candidato presidencial del PLI, hizo lo mismo con la licenciada Julia Mena.

Cuando fue Presidente el doctor Arnoldo Alemán Lacayo, el Vicepresidente, ingeniero Enrique Bolaños Geyer, gozó del presupuesto más alto que se haya asignado en la historia de nuestro país a un Vicepresidente; se le delegaron funciones importantísimas, como la Presidencia de Enel, la oficina de Ética Pública (en la que no vio ni escuchó nada), el Sistema de Atención a Desastres Naturales (Sinapred), la Comisión Nacional de Ciencia y Tecnología (Conicyt), Comisión Nacional de Educación, Comisión Ejecutiva para la Reforma de la Administración Pública (CERAP), Unidad Coordinadora de la Reforma del Estado (UCRESEP), Comisión Nacional de Competitividad, y otras que escapan de mi mente.

En irónica contradicción, el señor Presidente, ingeniero Enrique Bolaños Geyer, le ha suprimido a su Vicepresidente, doctor José Rizo, todas las funciones que él tuvo, y además le reduce sustancialmente su presupuesto. Nuestros diputados, que deberían legislar para el presente y el futuro, aprobando leyes que fortalezcan las instituciones del Estado, sin nombres ni apellidos, ahora tienen la oportunidad histórica de establecer con claridad las funciones del Vicepresidente o simplemente hacer que desaparezca dicho cargo, mas nunca dejarlo al arbitrio del Presidente de turno.

Nuestro sistema político demanda que el Vicepresidente de Nicaragua, en concordancia con lo dispuesto en el artículo 145 de la Constitución Política, tenga asignadas funciones específicas. De esta manera podría ayudar al primer mandatario en la ardua labor de gobernar. Quizás el subconsciente traiciona a nuestro Presidente, pensando que su Vicepresidente de llegar a la Presidencia podría prescribirle la misma medicina que él le recetara al doctor Arnoldo Alemán Lacayo. La historia patria se encargará de aclarar esta duda.

El autor es Abogado y Notario

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