Humberto Benard
Es la frase que más se escucha cuando salimos de nuestra pobre Patria. Y tienen mucha razón. Nos están tratando de engañar con los viejos mecanismos del sistema comunista internacional, nos cambian constantemente los sistemas para lograr distraer nuestra atención hacia otros problemas, y así los de siempre podrán consolidar sus verdaderos propósitos.
Controlar el poder cueste lo que cueste, convirtiendo la Asamblea en un Poder Ejecutivo para descontrolar al Presidente, son actos maquiavélicos modernos, presentar situaciones ilegales con la aprobación legal de toda una Asamblea, parece una fantasía pero nos está pasando. Con rememorar un poquito de nuestra historia quedaremos totalmente convencidos: el 60 por ciento fuimos a las urnas electorales y votamos por un Presidente, pero los señores y/o compañeros, se tomaron el Parlamento y nos anularon de una plumada todos nuestros votos, ahora son ellos los que mandan.
Ahora el capital está “revisando” lo que nos pasa y las consecuencias ya las conocemos, ya las vivimos y aún las estamos viendo: continuaremos sin poder trabajar. Todo desaparecería con el sistema “legalmente ilegal” que pretenden instalar, pues nosotros ya decidimos quién nos gobierna y bajo qué bandera, y no una imposición legal de todos conocidas.
Es una situación que debe terminarse. Todos sabemos cómo hacer, y quiénes son los principales responsables. No podemos continuar encabezando la lista del país más pobre entre los pobres. Que Nuestro Señor nos obsequie un milagro original.