Las 4 Ps y noticieros de TV

Mauricio R. Peralta Mayorga

En mercadotecnia básica se nos enseña que a base del éxito de la mezcla mercadológica entre el Precio, el Producto, la Promoción y la Plaza (lugar donde se vende el producto) reside en la coherencia interna que debe existir entre estas cuatro variables, conocidas también como las 4 Ps.

Dicho de otro modo y a manera de ejemplo, un producto dirigido a un estrato social con un poder adquisitivo no muy alto debería tener un bajo precio, accesible al mercado al cual se pretende atender, con un acompañamiento en su promoción de acuerdo con el perfil del consumidor meta y ser distribuido en una plaza que les sea familiar y que sea frecuentada por ellos. El no hacer esto es no estar enfocado al cliente, lo cual trae consigo en muchas ocasiones una utilización ineficiente de recursos que tarde o temprano se traduce en una disminución en los beneficios de la empresa o en la quiebra de la misma.

Sin lugar a dudas los nuevos noticieros que nos informan del “quehacer nacional” mostrándonos una Nicaragua en donde se desayuna, almuerza y cena machetazos y tubazos en medio de pleitos vecinales, han tenido en parte de nuestra población cierta acogida que ha elevado el rating de los mismos. Esta realidad no hay que confundirla con mayores niveles de ingresos para estos canales de televisión. Si bien es cierto que una buena sintonía es condición necesaria para el éxito económico de un programa, no es condición suficiente, ya que el que aporta el incentivo económico en este caso no es el auditorio, sino las empresas patrocinadoras (esto representa una diferencia fundamental con respecto a un medio escrito). Al encender la “tele” le pagamos a la compañía de luz eléctrica y no al canal de televisión. Al leer el periódico, pagamos al rotativo.

Otro elemento a considerar es el relacionado con los patrocinadores y para ello regreso a la mezcla mercadológica arriba señalada. El patrocinador potencial de un telenoticiero, antes de decidir anunciarse en él, analiza cuál es su auditorio y cuál es su contenido. También corrobora si ambos elementos se adecuan en alguna medida al producto o servicio que comercializa. Interesante es constatar cómo nuestra realidad económica, social, cultural y educativa influyen en nuestros hábitos de consumo de igual manera que en la decisión de que noticias ver y/o escuchar.

Al igual que les ha sucedido a algunos políticos con respecto a las encuestas de opinión en donde un primer lugar de popularidad no implica necesariamente el conseguir un mayor número de votos en las elecciones municipales y presidenciales, un mayor rating no asegura mejores ingresos por un mayor patrocinio, ya que a las empresas anunciantes lo que les interesa en última instancia no es el número de televidentes sino su poder adquisitivo y su patrón de consumo.

Es difícil imaginar, por ejemplo, que algún hotel capitalino que busque incrementar su clientela a través de un mayor turismo en Managua, se anuncie en estos noticieros “suceseros”. Lo anterior cambia si pensamos en una empresa que fabrique o distribuya machetes, cuchillos, verduguillos, tenazas, patas de chancho, alicates, guaro lija, cususa o chicha bruja; artefactos o productos, todos ellos, relacionados con los “acontecimientos nacionales” en los que se fundamentan estos programas informativos.

Son los telenoticieros nacionales que abordan de manera seria y profunda diversos temas de Nicaragua y del extranjero, los que satisfacen de mejor manera las necesidades noticiosas de su teleaudiencia, siendo premiados por esto con un mayor patrocinio por parte de las empresas que tienen bien clara su política corporativa.

De distintas formas muchas personas han recomendado cambiar este estilo de hacer noticias. Este artículo pretende abordar de nuevo este tema, ofreciendo elementos de análisis gerencial, que deberían tomarse en cuenta al decidir si seguir o no con este perfil noticioso. Dios quiera que ningún amigo periodista salga mal herido o le ocurra algo peor, cubriendo algún suceso de ribetes incontrolables de violencia, creyendo que esto le traerá al canal un mayor rating y por ende mayores ganancias económicas; situaciones, como hemos analizado antes, que no siempre están positivamente correlacionadas entre sí. Ese día lamentaremos profundamente lo ocurrido y no sé si habrá excusa o explicación convincente por parte de los dueños de estos nuevos proyectos informativos en nuestro país, para justificar ante el pueblo de Nicaragua una innecesaria tragedia.

El autor es economista y catedrático de la Universidad Thomas More

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