Yoweri Museveni yJens Stoltenberg
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Salvemos a los niños pobres
Yoweri Museveni y
Jens Stoltenberg
Como líderes nacionales —de Escandinavia y de África Oriental respectivamente— constatamos cada día la persistencia de realidades terriblemente desiguales. Por ejemplo, la esperanza de vida de un recién nacido de Uganda apenas supera los 46 años, mientras que en Noruega esa media es de 79 años.
En África, la lucha por la supervivencia empieza a edad muy temprana. Por cada mil niños nacidos, más de 170 mueren antes de cumplir los cinco años, la mayoría de las veces por falta de vacunas que podrían haber salvado fácilmente sus vidas. En Noruega, en cambio, en el año 2002 sólo fallecieron cuatro niños menores de cinco años por cada mil nacidos.
Existen importantes y al parecer inextricables razones económicas y medioambientales para explicar esa desigualdad, pero también supone una gran promesa. Con auténticos compromisos de inversión y la debida voluntad política por parte de los líderes nacionales e internacionales, la inmunización puede salvar la vida de millones de niños en las regiones más pobres del mundo. Las vacunas, uno de los instrumentos de salud pública más importantes y rentables que se han inventado, constituyen la piedra angular del desarrollo internacional.
A pesar de ello, en el año 2003, más de 27 millones de niños —en su mayoría entre los más pobres del mundo— no tuvieron acceso a las vacunas más esenciales durante su primer año de vida. Es inaceptable que en ese mismo año hubiera casi 1.5 millón de muertes infantiles causadas por enfermedades para las que existen vacunas que se administraron de forma rutinaria a los niños de los países ricos.
Tanto los gobiernos de los países ricos y como los de los países pobres han incrementado el volumen de sus recursos que destinan a las vacunas, pero ese dinero no es suficiente para alcanzar el compromiso a largo plazo necesario para los programas de vacunación. Los recientes informes del UNICEF y de la OMS afirman que el mundo está lejos de cumplir el Objetivo de Desarrollo del Milenio, el acuerdo de la comunidad internacional para a reducir en dos tercios la mortalidad infantil hasta el 2015. Según las agencias de la ONU, y dadas las tendencias actuales, las tasas de cobertura inmunológica necesarias para cumplir este objetivo no se alcanzarán hasta el 2037.
Se precisa una mayor inyección de recursos para cambiar y compensar décadas de déficit de inversiones en los sistemas de atención a la salud y ayudar a los países en crisis. La OMS estima que durante la próxima década se necesitarán entre 8,000 y 12,000 millones de dólares adicionales para asegurar el suministro de vacunas contra la fiebre amarilla, la hepatitis B y la neumonía gripal (haemophilus influenzae) de tipo b (Hib), y reforzar la cobertura inmunológica sistemática en los países más pobres.
Existe una solución probada de cómo utilizar estos recursos de forma eficaz y efectiva, tal como ha demostrado la nueva iniciativa global para la inmunización, la Alianza Global en favor de las Vacunas y la Inmunización (GAVI), una iniciativa pionera en este campo.
La Alianza GAVI y su base de financiación, el Fondo de Vacunación, reúnen bajo un mismo paraguas un elenco único: gobiernos de países industrializados y de países en desarrollo, el UNICEF, la OMS, el Banco Mundial, la Fundación Bill & Melinda Gates, la industria farmacéutica, las instituciones de salud pública y varias ONG. Sus objetivos comunes son ampliar el acceso a las vacunas más esenciales entre los niños de los países más pobres, mejorar la seguridad de las inyecciones y acelerar el desarrollo y la introducción de nuevas vacunas contra enfermedades tales como el rotavirus y la neumonía neumocócica, responsables ambas de más de dos millones de muertes en el 2002.
Hasta finales del 2003, se estima que, gracias a la ayuda de GAVI en favor de la inmunización en muchos países de bajos ingresos, se evitaron unas 670 mil muertes prematuras (infantiles y adultas) entre los niños nacidos en 2001-2003, un logro impresionante tras sólo tres años de andadura de la Alianza. Actualmente se está financiando la vacuna contra la hepatitis B en 50 de los más de 70 países beneficiarios de la ayuda de GAVI (con un Producto Interior Bruto inferior a 1,000 dólares per cápita).
Uganda y Noruega han sido parte integral del éxito inicial de GAVI: Noruega, que ya ha contribuido con más de 100 millones de dólares, ha prometido otros 300 millones hasta el 2010, y Uganda ya ha comprometido recursos para incrementar al máximo el nivel de inmunización de los niños ugandeses.
Los fondos de GAVI han servido en Uganda para promover la inmunización en todo el país, mejorar los sistemas de refrigeración de vacunas, formar a equipos de inmunización, ampliar la población infantil a vacunar, y potenciar la capacidad de los distritos locales para organizar y administrar los esfuerzos de inmunización.
Gracias a toda esta labor, en el 2003 se ha logrado vacunar contra la difteria, el tétanos y la tos ferina (DPT) al 81 por ciento de la población infantil relevante, lo que supone un aumento del 23 por ciento desde el lanzamiento de GAVI. Y en 2002, con la ayuda financiera de GAVI, Uganda introdujo una nueva vacuna combinada que no sólo inmuniza a los niños contra el DPT sino que además los protege contra la hepatitis B y la Hib.
El reconocimiento de los logros de GAVI y sus socios se ha plasmado esta semana, con el anuncio de la Fundación Bill & Melinda Gates de una segunda concesión de 750 millones de dólares de ayuda para los próximos diez años. Otros nueve países y la Unión Europea también han contribuido a esta alianza con importantes aportaciones. Pero si queremos que los esfuerzos de inmunización de la infancia en los países más pobres se amplifiquen de forma sustancial, se necesitarán más recursos y mayor voluntad política.
¿Para cuándo un mundo donde la posibilidad de que un niño supere los cinco años no esté tan condicionada por el lugar y el país donde ha nacido? La respuesta es más dinero, el compromiso de los países ricos y de los países pobres para que las vacunas figuren entre las prioridades de sus programas de salud pública, y un sistema probado, como el de GAVI, para canalizar nuevos fondos hacia las poblaciones que más lo necesitan.
Yoweri Museveni es presidente de Uganda y Jens Stoltenberg es líder del Partido Laborista noruego y ha sido primer ministro de Noruega. También es miembro de la junta directiva del Fondo de Vacunación.