Hábitos de vida y salud pública

Denis Antonio Alemán Casco [email protected]

Viajando hacia Jinotega y Matagalpa, me llamó la atención un título del diario LA PRENSA acerca de los grandes esfuerzos que tiene que hacer el Ministerio de Salud en la atención de enfermedades que aquejan a la población, lo que demanda millones de córdobas para su intervención. Sin embargo, todas las enfermedades son prevenibles mediante nuestros hábitos de vida. Si reflexionáramos profundamente al respecto, le ahorraríamos al Estado recursos económicos, humanos y materiales.

La mortalidad infantil y materna la evitaríamos si las familias acudieran a los puestos y centros de salud, hospitales antes, durante y después del parto; las diarreas, con fomentar el lavado de las manos antes y después de cada comida, el buen cocimiento de las comidas, el lavado de los utensilios de la cocina y de los alimentos, el hervir o clorar el agua de consumo; la desnutrición, con corregir nuestra gastronomía, sustituir la comida chatarra por alimentos nutritivos; la malaria y el dengue, con acciones de limpieza de charcas, basuras y depósitos que putrefacta el agua; entre otros males que fatigan a la sociedad.

El tema de las infecciones de transmisión sexual y el VIH/sida exige de cada persona ejercer responsablemente la sexualidad, no acotando esta palabra a relaciones sexuales. La sexualidad es una dimensión importante de la personalidad, por lo que exige su atención de manera especial desde la infancia hasta la muerte, como lo expresa en un pensamiento Gabriel García Márquez con relación a la educación.

Estos dos últimos tópicos se pueden atender con la simple decisión política de instituciones estatales, gobiernos municipales, organizaciones de la sociedad, empresa privada y actores clave del ámbito nacional y local de cumplir con uno de los imperativos del Plan de Acción de la Política Nacional de Población, como es el desarrollo de un Programa Nacional de Educación en Población y de la Sexualidad en sus tres modalidades: formal, no formal e informal. Brindando información científica y bajo un enfoque de derechos humanos y de los valores a la población, proporcionándole todas las opciones que hay, abstinencia, fidelidad y uso del preservativo, y que sea la persona quien elija la opción que consideren a bien según su práctica.

Al respecto la Secretaría de la Juventud de la Presidencia de la República ha desarrollado cuatro experiencias demostrativas exitosas en la modalidad no formal en los municipios de El Tuma-La Dalia, Jinotega, Chinandega y el Distrito Tres de Managua, logrando beneficiar a dos mil hombres y mujeres juveniles de zonas rurales y barrios en desarrollo con pocas oportunidades de educación durante los años 2003 y 2004. El éxito de las experiencias demostrativas en educación no formal en población y de la sexualidad, se debió al involucramiento decisivo de las autoridades municipales salientes, de los líderes religiosos, políticos y comunales, de educadores jóvenes, de los padres de familia, del desinteresado papel de los hombres y mujeres promotores juveniles voluntarios y del apoyo técnico y financiero del Fondo de Población de las Naciones Unidas.

Termino expresando que la educación y la salud se construye con buenos hábitos de vida, lo que requiere cambios de paradigmas en nuestro accionar cotidiano, siendo la repetición la madre del conocimiento.

El autor es especialista en Educación para la Democracia.

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