Douglas Carcache
Estábamos cerrando la edición de LA PRENSA una noche, cerca de las 9, cuando escuchamos por una radioemisora de Managua que frente a las instalaciones de este periódico había ocurrido un accidente de tránsito y uno de los empleados había muerto. Dieron el nombre, nos alarmamos y varios de la redacción salieron a ver qué había pasado. Era una trágica noticia falsa.
En realidad había ocurrido un pequeño accidente de tránsito, con un lesionado leve, nada relacionado con LA PRENSA; y el que mencionaban como muerto estaba tranquilo en su casa. ¿Cómo hacen para inventar? No se, pero he oído varias noticias de sucesos por esa emisora, que luego resultan falsas.
Recordé este caso cuando un diputado sandinista anunció que, tras derogar las exoneraciones de impuestos para los medios de comunicación social, van a garantizar por ley el apoyo económico del Estado sólo a los medios que cumplen una «función social».
Resulta que la emisora referida pertenece al mismo partido que ese diputado, el Frente Sandinista (FSLN), por lo que no sería raro que un día de estos algunos legisladores la presenten como modelo de medios de comunicación con «función social».
Diputados sandinistas y liberales se han puesto de acuerdo para castigar, de forma económica, a los medios de comunicación críticos, los que invierten en mejorar su nivel profesional y ofrecen al público información más interesante y documentada.
A la vez, esos legisladores quieren favorecer a los medios afines o propiedad de sus partidos, porque allí reproducen íntegros los discursos de los líderes y eventuales candidatos de esas organizaciones, sin ninguna crítica para ellos, como hace la radio mencionada que sólo divulga dos tipos de información: la oficial del partido sandinista y la de los crímenes, asaltos y otros escándalos de barrios.
El diputado sandinista José Figueroa fue claro al decir que sólo a los medios «que cumplen una función social, hay que preservarles los derechos», que ha dado la Constitución del país a todos los medios nicaragüenses.
Esa «función social» de que hablan los diputados sandinistas, parece una etiqueta que le ponen a los medios sometidos a su partido, los que usan para la propaganda política, no para informar a los ciudadanos.
¿Acaso no fue eso lo que hizo el FSLN durante los años 80, mientras gobernó? Eso pretende ahora, eliminando la exoneración a la importación de equipos e insumos para periódicos, radioemisoras y televisoras, creyendo quizás que así va a quitarles independencia o a silenciar sus críticas.
«Si se calla a los medios- dijo el diputado Jaime Morales Carazo-, los políticos sólo escucharán sus Coros de Ángeles, la divina música de la zalamería».
El periodismo que investiga y analiza lo que más afecta a la sociedad, es negativo para esos políticos tradicionales. A ellos le conviene lo trivial, con sus discursos de fondo, para que la gente no sepa nada más. Por eso, le tienen terror a la libertad de expresión y de información.