Luis Sánchez Sancho
Gordio era un campesino pobre de Frigia, antigua comarca de Anatolia que ahora es Turquía. No era viejo todavía, pero a pesar que desde niño trabajaba de sol a sol su único patrimonio era un par de yuntas de bueyes, una que usaba para trabajar la tierra y la otra para transportarse e ir a vender sus eventuales excedentes agrícolas a la ciudad cercana.
Una día, mientras Gordio conducía la yunta de bueyes con la que araba la tierra de labor, un águila se posó sobre el yugo y permaneció allí hasta el atardecer. Impresionado por este hecho extraordinario Gordio fue a consultar al Oráculo sobre su significado, pero antes de llegar, una hermosa joven que sacaba agua de un pozo del camino y que pertenecía a la raza de los adivinos, le dijo que aquel hecho era augurio de que algún día él sería rey de Frigia.
Por cierto que la bella joven se enamoró de Gordio —o de su regio futuro— y se fue y casó con él. Poco tiempo después tuvieron un hijo, al que nombraron Midas, y fueron a presentarlo en el templo de Zeus. Al entrar a la ciudad un cuervo se posó en el hombro de Gordio. La gente se maravilló porque el Oráculo había dicho que aquel en quien un ave negra se posara en su hombro de manera espontánea, al entrar por la puerta oriental, reinaría en Frigia.
Entonces los frigios coronaron a Gordio como su rey. Luego quisieron quitar el yugo de la carreta, que estaba sujeto con una correa de fibra de cornejo, sólidamente anudada, pero no pudieron soltarlo. Consultaron al Oráculo y éste les dijo que sólo podría desatarlo aquél que fuera a conquistar el Asia. Y así, el yugo fue guardado en un lugar especial de la ciudad.
Eso ocurrió cuatro siglos antes de que naciera Alejandro Magno. Y cuéntase que después de que dominó a toda Grecia, Alejandro fue a Delfos para preguntar al Oráculo si debía extender sus dominios hacia el Asia. Pero el Oráculo sólo atendía el día 7 de cada mes, pues era la fecha en había nacido Apolo. Entonces Alejandro mandó a traer por la fuerza a la pitonisa, quien al ser presentada ante el joven pero poderoso rey, exclamó: “¡Hijo mío, eres irresistible”.
Alejandro entendió esto como augurio del éxito de la marcha sobre Asia. Luego, conociendo la leyenda del nudo de Gordio, se fue a Frigia e intentó desatar el nudo, pero no pudo lograrlo. Entonces blandió su espada y rompió el nudo de un sólo y poderoso tajo.
De esa manera la leyenda del Nudo Gordiano quedó para la posteridad como significado de una grave dificultad que pareciera no tener solución, o que únicamente se puede resolver mediante una acción drástica y valerosa, que sólo una gran persona o un grupo social decidido puede acometer exitosamente. Como dice el investigador español J.A. Pérez Rioja: “Cortar el Nudo Gordiano es salir de una gran dificultad gracias a un procedimiento audaz o expeditivo”.
Y la referencia al Nudo Gordiano en la actual situación política de Nicaragua es obvia: El país está atrapado en una crisis sin salida, así como el Nudo Gordiano era imposible de soltar. Y lo único que se puede hacer es poner fin a la crisis mediante una acción enérgica y audaz, del mismo modo que Alejandro rompió el Nudo Gordiano con un sólo tajo de su espada vencedora.