Iván de Jesús Pereira
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Resoluciones judiciales, de ineludible cumplimiento
Iván de Jesús Pereira
La Corte Centroamericana de Justicia es, como lo dice su carta de fundación, “representante de la Conciencia Nacional de Centroamérica”, depositaria y custodia de los valores que constituyen la nacionalidad centroamericana, órgano judicial principal y permanente del Sistema de Integración Centroamericano, con facultades para determinar su propia jurisdicción y competencia en cada caso concreto, cuya doctrina, ordenanzas y procedimientos son de carácter obligatorio y de efecto vinculante para todos sus miembros.
En los últimos días dicho tribunal con sus medidas precautelares nos ha otorgado un impasse de reflexión ante la confrontación de los poderes del Estado nicaragüense, con el propósito de evitar un mayor escalamiento de la espiral de tensiones que se ha debatido el acontecer político nacional.
La soberanía del Estado y del Parlamento nicaragüense, limitada por el Protocolo de Tegucigalpa de 1991 y el Estatuto de Panamá de diciembre de 1992, no puede ser invocada ni cabe esgrimir el silogismo “de no haberse agotado todos los mecanismos internos de controversia”.
La resolución de la CCJ debe interpretarse como la preocupación manifiesta de la comunidad centroamericana ante los tambores de guerra que suenan en el ambiente.
No se puede dejar de recalcar que esta Corte Centroamericana de Justicia, cuyo destino pende de la respuesta que se le dé a sus decisiones, fue una de las grandes aspiraciones de los liberales centroamericanos durante el siglo XIX. Pero debemos estar conscientes que no todos interpretan dichas medidas de forma positiva. Los patrocinadores de las reformas pretenden aprobarlas ignorando la resolución de la Corte y lo más grave del asunto es que pretenden aprobarlas al iniciarse las sesiones de la Asamblea Nacional.
El ex presidente y líder del sandinismo, don Daniel Ortega Saavedra, en una medida desesperada dispuso la aprobación inmediata de dichas reformas para presentar a la misión especial del Subsecretario de Estado de Estados Unidos de Norteamérica, señor Dan Fisk, un “fait acompli” que envenene cualquier entendimiento o solución en el diálogo que el alto emisario de la política norteamericana planea tener con la dirigencia del PLC.
Lo positivo de todo esto es que hoy por hoy la hacienda El Chile, y no don Daniel, se ha convertido en el centro de atención del tinglado político. Don Daniel se vio obligado a visitar a su secuestrado para responder, a su manera, a la crisis que le planteara la resolución de la Corte Centroamericana.
Ante la premura e irracionalidad del sandinismo para que se aprueben las reformas en las primeras horas de la nueva legislatura, se impone el plazo perentorio de las 48 horas previas que exigen el Estatuto y el Reglamento Interno de la Asamblea Nacional, de lo contrario las reformas podrían ser atacadas fácilmente de inconstitucionales en su forma.
Pero si el ex presidente Ortega corre contra el reloj buscando la aprobación de su malévolo proyecto, el doctor Arnoldo Alemán debe pensar seriamente si se presta al chantaje sandinista, aprobando las reformas y exponiéndose a desairar al alto comisionado que se aproxima.
Interponerse a los deseos de la Casa Blanca le costó al liberalismo, en el caso de Zelaya, 16 años de exilio. El desacato a la misión de William Bowdler le cupo el precio al general Anastasio Somoza Debayle de ser expulsado en forma violenta del poder, la extinción de su ejército, la destrucción de su capital y el final horroroso de ser emboscado en una calle del Paraguay.
“Los Estados Unidos son potentes y grandes”, dijo Darío. Lástima que el general Noriega no hubiese entendido estas proféticas frases, que hoy se las recuerdo al doctor Alemán.
Esperar el arribo de la misión del diplomático Fisk no es un gran sacrificio. Tal medida prudente estoy seguro sería interpretada por los analistas del Departamento de Estado como una deferencia hacia una potencia que tiene las mejores intenciones hacia nosotros.
Hoy por hoy, la Organización de Estados Americanos, OEA, cuyo secretario interino es un norteamericano, tiene una sentencia “de ineludible cumplimiento” que puede esgrimir en contra no sólo del sandinismo sino del propio Partido Liberal Constitucionalista.
Ojalá que al tomar esta decisión el doctor Alemán piense no sólo en sus intereses personales, o de cúpula. Ojalá que reflexione sobre todo en el interés de la República, que tenga presente el ideario de ese otro presidente liberal, el doctor José Madriz: “La Patria, la República, la Libertad”.
El doctor Alemán debe reflexionar muy seriamente ante la enorme e ineludible responsabilidad que tiene en conciencia ante la historia de convertirse en cómplice de los enemigos jurados aunque velados de la democracia occidental cristiana como lo prueban sus numerosas manifestaciones de adhesión incondicional a los regímenes oprobiosos y despóticos de Fidel Castro y Chávez.
De la decisión que él tome dependerá el futuro inmediato de la nación.
El autor es abogado y notario