Leonel A. Marín McEwan
El planteamiento de un diálogo nacional provoca cierta desconfianza, ya que el último que se celebró durante el gobierno del ex presidente Alemán fue una payasada que el mismo doctor Roberto Calderón dijo que a los participantes de ese diálogo los habían usado como un sindicato de tontos.
Para nada 150 ó 200 acuerdos sobre gobernabilidad, balance de poderes, empleo, crecimiento económico, etc. porque allí no más vino el nefasto pacto Alemán-Ortega para repartirse los cargos superiores y los recursos del Estado y para politizar todas las instituciones estatales.
El diálogo y la negociación son necesarios para resolver la crisis o conflictos de manera pacífica y civilizada. El diálogo se debería llevar a cabo antes del 10 de enero. Sería un diálogo político y económico. Se debe reforzar la lucha contra la corrupción, despartidizar las instituciones, revertir el pacto que daña la gobernabilidad del país, sanear la administración de justicia, combatir la pobreza, fomentar el crecimiento y desarrollo económico del país. En fin un diálogo por el bien de Nicaragua.