Julio Zelaya Campbell
¿Cree usted que vivimos en una democracia, en una monarquía, o en un despotismo? Prestando una hebra de la brillante disertación de don Emilio Álvarez Montalván sobre la división y el balance de poderes en su artículo Desequilibrio de poderes, publicado en LA PRENSA el 1 de diciembre, comparto con los lectores algunos datos adicionales sobre el pensamiento de Montesquieu.
Este filósofo francés concebía básicamente tres formas de gobierno que son republicano, monarquía y despotismo. El gobierno republicano bien puede ser democracia o aristocracia, dependiendo de que si el poder está en manos del pueblo o en manos de unos pocos como es el caso de una aristocracia. Nicaragua se rige por un modelo de gobierno que más se aproxima a ser democracia, ya que el pueblo escoge a su gobernante, presidente, en una elección donde cada uno de nosotros los nicaragüenses ejercemos el derecho al sufragio o sea el poder ciudadano de elegir.
La otra forma de gobierno concebida por Montesquieu es el estilo monárquico en donde el poder está concentrado en las manos de una persona, la que es en algún grado limitado por las leyes, aquí no hay monarquía.
Finalmente Montesquieu escribió que el estilo de gobierno despótico es aquel en donde el poder está concentrado en las manos de una persona, o personas, que actúan sin límites de leyes y en donde los gobernados sienten amor del poder.
Desde el punto de vista que ejercen las ideas de este filósofo francés, queda más que claro que el balance de poder en nuestro país ha sido alterado y que en su lugar se comienza a establecer la sombra de una dictadura parlamentaria. Los escogidos han suprimido el mandato que recibió nuestro presidente electo, don Enrique Bolaños G. La democracia está en peligro.
Masaya.