Eduardo Conrado Gó[email protected]
En 1836, el Ejército mexicano, coman- dado por el general Antonio López de Santa Ana, derrotó a un grupo de tejanos en la vieja Misión San Antonio de Valero, mejor conocida como El Álamo. Por muchos años “Remember the Alamo” fue un grito de alerta y venganza de los viejos tejanos contra México.
En la actualidad, El Álamo, ubicado en la parte más comercial de la ciudad de San Antonio, es meca e imán para miles de turistas que visitan la ciudad. Para la población local, en su mayoría de origen mexicano, El Álamo sigue siendo un símbolo, pero ya no con la carga emotiva de enfrentamiento. Por el contrario, en la comunidad conviven en armonía diferentes culturas y nacionalidades.
La presencia de México y lo mexicano se siente y palpita en la vida cotidiana de la ciudad y en las diferentes manifestaciones del arte y la cultura. En los últimos meses he asistido a conferencias de Carlos Fuentes, Elena Poniatowska, José Luis Cuevas, Carlos Monsivais y Carlos Montemayor, invitado por el Instituto de México.
En San Antonio, ciudad mágica, vive una pequeña colonia nicaragüense integrada por empresarios, profesionales, técnicos, trabajadores y estudiantes, que hasta hace poco era una minoría invisible, diluida y confundida con el resto de la amplia población hispana.
Últimamente, la presencia nicaragüense ha sido más notoria, por su participación activa en la comunidad, en importantes comités cívicos, empresariales, educativos y especialmente en el apoyo al ámbito cultural.
El año pasado, en la Feria del Libro Internacional en San Antonio, fueron invitados a presentar sus obras los escritores nicaragüenses Sergio Ramírez, Gioconda Belli y Horacio Peña. Tres intelectuales conocidos y reconocidos nacional e internacionalmente por su larga trayectoria literaria.
Sergio Ramírez, además de presentar su novela Sombras nada más, leyó varios de sus cuentos cortos a una audiencia de más de 500 personas, y ofreció conferencias en inglés y español a profesores y estudiantes de varias universidades locales que escucharon atentos Catalina y Catalina, e igualmente La viuda Carlota.
Gioconda Belli presentó su libro El país bajo mi piel y ofreció lo mejor de su obra poética ante una numerosa audiencia. Finalmente, San Antonio College reunió en un panel a Sergio, Gioconda y Horacio para una presentación conjunta que se llamó “Tres escritores nicaragüenses”.
San Antonio ha recibido dos veces al poeta Ernesto Cardenal, que vino la primera vez auspiciado por varias universidades de la región y la segunda vez por el Instituto de México. En ambas oportunidades Ernesto presentó sus versos, entre ellos Cántico cósmico y Oración por Marilyn Monroe, a profesores, estudiantes y público de la comunidad, de diferentes nacionalidades.
En el Museo de Arte de San Antonio, en el Ala de Arte Latinoamericano que fue donado por la familia Rockefeller junto con parte de su colección privada, se presentó hace varios meses una exposición temporal de lo mejor de la pintura contemporánea. Destacándose varios cuadros del pintor nicaragüense Armando Morales, titulados la Saga de Sandino.
Recientemente se presentó en el Centro Cultural Guadalupe, de San Antonio, el Grupo de Teatro Justo Rufino Garay, de Nicaragua, con la obra La casa de Rigoberta mira al sur, del escritor nicaragüense Arístides Vargas. Este grupo se presentó en Los Ángeles y San Antonio, y próximamente estarán en Atlanta y Boston, auspiciados por el National Performance Netwok que cada año escoge a dos compañías de América Latina, para presentarse en Estados Unidos.
San Antonio, además de su actividad cultural y promoción artística, cuenta con 10 instituciones de educación superior que ofrecen educación de calidad a estudiantes de varios países. La universidad de St. Mary recibe cada año un buen grupo de estudiantes nicaragüenses. El Alamo Community College District ha ofrecido entrenamiento en diversas áreas a más de 120 estudiantes nicaragüenses, becados por USAID a través del Programa CASS.
Cuando escuchen la frase “Remember the Alamo” recuerden que San Antonio es una ciudad multicultural, dinámica, creativa y abierta a la diversidad, con una gran actividad cultural y artística, que comparte la magia de México con la sal y pimienta de Nicaragua.
El autor es educador internacional.