Luis Sánchez Sancho
Roman, Times, serif»>Y además
Electra
Luis Sánchez Sancho
En la columna del viernes de la semana pasada (La Noche) mencioné a Electra, uno de los personajes más dramáticos y emocionantes de la mitología griega. Inclusive, en psicología se habla del “complejo de Electra” como la variante femenina del “complejo de Edipo” en los varones.
Electra (del vocablo griego electrón), llamada así por el color amarillo ambarino de sus hermosos cabellos, es hija de Agamenón, el poderoso rey de Argos que encabeza los ejércitos griegos en la guerra contra Troya, a la que asedian durante diez años hasta que logran conquistarla y destruirla gracias a la estratagema del caballo, ideada por Odiseo (Ulises).
Durante la prolongada ausencia de Agamenón, su esposa Clitemnestra (es decir, la madre de Electra y también de Ifigenia y Orestes) se enamora de Egisto, sobre quien pesa una maldición de los dioses porque él es fruto de un incesto cometido por Tiestes con su hija Pelopea.
Al regresar a Argos el victorioso Agamenón lleva consigo a Casandra —hija del rey troyano Príamo, la que tenía el don de la profecía concedido por Apolo—, hermana de Paris y cuñada de Helena, como trofeo de guerra y convertida en su amante a la fuerza. Entonces, Clitemnestra, quien guardaba resentimiento hacia su esposo Agamenón porque éste hizo sacrificar a su hija menor, Ifigenia, para obtener el favor de los dioses y poder ganar la guerra de Troya, urde con Egisto el asesinato de Agamenón, y lo matan junto con Casandra. También quieren matar a Orestes, el único hijo varón de Agamenón y por lo tanto heredero del trono, pero Electra, a pesar de que todavía es una niña, oculta a su hermanito entre sus vestiduras y lo lleva a donde su preceptor, quien conduce a Orestes hasta la Fócida donde lo acoge el rey Estrofio quien lo cría igual que si fuera su hijo.
Pero Egisto no vive tranquilo, mas no por el remordimiento de haber asesinado a Agamenón, sino por el temor de que el desaparecido Orestes regrese a buscar la venganza, o que Electra, al crecer se comprometa con algún poderoso príncipe y tenga hijos que quieran vengar el asesinato del rey argivo. Por eso, cuando Electra llega a la edad núbil, Egisto quiere matarla. Sin embargo, Clitemnestra, madre al fin y al cabo, protege a la hija, la oculta y para salvar su vida la entrega como esposa a un campesino de los alrededores.
Al respecto, Eurípides, en su soberbia tragedia Electra narra que el campesino, siendo rústico y humilde tiene sin embargo sentimientos muy nobles y respeta la virginidad de la desdichada princesa que le fue entregada como esposa.
Y así, en una de las noches en las que Electra solía visitar la tumba de su padre para honrar su memoria y llorar inconsolablemente por su muerte, se encuentra con su hermano Orestes que llega acompañado por su fiel amigo Pilades, hijo de Estrofio, en busca del lugar donde yacen los restos de su progenitor. (Según otra versión, Orestes llega porque el Oráculo de Apolo le indicó que debe vengar a su padre). Luego, Orestes y Pilades matan a Egisto y Clitemnestra.
Electra se casa con Pilades, pero Orestes, horrorizado por haber matado a su madre, huye perseguido y atormentado por las Furias, cuya misión es castigar a los asesinos, ante todo a los parricidas. Pero lo de Orestes es otra historia.