El predominio del cinismo

César Augusto Bravo Vargas*

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El predominio del cinismo


César Augusto Bravo Vargas*




Desde las guerras de independencia, hacia 1826, hasta el afianzamiento de los estados nacionales, Latinoamérica se caracterizó por esa tipología política que llamamos caudillismo. Este término, derivado del latín caput que significaba cabeza, hoy lo entendemos como referido a alguien que ejerce un liderazgo especial, que está por encima de instituciones y leyes, porque ellos —los caudillos— no son iguales ante las normas.

Para Plino Apuleyo Mendoza muchas veces los caudillos pesan más que sus propios partidos, pesan tanto que terminan aplastándolos. ¿Qué características de éstas escapan a la personalidad de Arnoldo Alemán y Ortega? Ninguna. Y puedo agregar que ambos capos son hospederos de las poblaciones de serviles más enormes que nicaragüense alguno se pueda imaginar. Estos serviles son capaces de hacer cualquier cosa con tal de vivir del presupuesto nacional, son capaces de llegar hasta los límites más lejanos del cinismo más descarado.

Todo esto quedó completamente claro cuando en el departamento de Chontales, el 7 de noviembre, hubo elecciones “libres y democráticas”.

En Santo Tomás, Chontales, cuando eran las 11 de la noche, ni el discurso fratricida de José Castillo Osejo podía salvar al PLC y su candidata, de la voluntad del pueblo que los ubicó en un penoso tercer lugar contra un segundo del FSLN y un primer lugar del Apre. “Impugnen las JRV que puedan, que vamos a negociar en Juigalpa”, ordenó el diputado de la localidad.

En el Centro Departamental de Cómputos, en Juigalpa, el magistrado Marvin Aguilar y los dos “padres de la patria” del PLC, Ramón González y Dámicis Sirias, decidían el futuro de Santo Tomás y Cuapa. El FSLN pierde contra el Apre, Santo Tomás y el PLC pierde contra el Apre en Cuapa, así que a ustedes (FSLN) les dejamos Santo Tomás y a nosotros (PLC) nos dejan Cuapa, acordaron los muchachos. Y así tuvieron lugar las impugnaciones más estúpidas jamás concebidas. Ahora ambas alcaldías están siendo jugadas en el ajedrez del CSE habiendo exiguas esperanzas de justicia.

¿Y los candidatos del PLC y el FSLN en ambos municipios? También son objeto, al igual que el pueblo, de los atropellos más descarados.

Nada más triste que esta realidad. Las consecuencias de estas negociaciones condujeron al retraso de los fallos. La poca credibilidad en los Consejos Electorales Municipales y Departamentales llevó a los pobladores de ambos municipios a plantear sus temores en forma de protesta. Las protestas llevaron a mi prima, María José Bravo, a cubrir los eventos, y el instinto asesino de un pistolero le segó la vida.

Pero la cadena de injusticias no termina con la peor de las tragedias. Aún después del asesinato de la periodista, los temores de los tomasinos y cuapeños se hicieron realidad cuando regresó el diputado Sirias a darle curso a sus amarres, quedando plasmada una vez más la férrea voluntad de los caudillos que no sólo están por encima de las leyes y los Consejos Electorales Municipales y Departamentales, sino que también aplastan la voluntad del pueblo que votó mayoritariamente por el Apre en ambos municipios.

Cuando escuché las declaraciones del obispo Bernardo Hombach me di cuenta que no toda la Iglesia Católica está contaminada, que algunos clérigos aún siguen siendo la voz del pueblo que no tiene voz que sea escuchada en su demanda de justicia. Y cuando escuché al cardenal Obando también me di cuenta que existe un sector eclesiástico que aún forma parte del pacto.

La ambición a una diputación llevó al presidente del Consejo Electoral Departamental, de Chontales, Marcio Gutiérrez, a mentir ante la opinión pública negando la llamada que ratificaba las iniciativas de Sirias, a la vez que la ambición de éste a una magistratura de la Corte Suprema de Justicia lo llevó a perpetrar la voluntad del caudillo. Todo vale la pena con tal de seguir sangrando el erario.

Durante la Segunda Guerra Mundial, la universalmente conocida niña judía, Ana Frank escribió en su Diario: “A pesar del odio que impera en el mundo aún creo que existen personas de buena voluntad”. Ahora yo digo que a pesar que la mayoría de los nicaragüenses hemos perdido la credibilidad en nuestras instituciones, los magistrado del Consejo Supremo Electoral tienen la oportunidad de hacer de nuestras elecciones un proceso limpio y transparente donde la justicia y la voluntad de las mayorías sean las únicas imperantes, o de lo contrario mejor sería que suspendieran el sufragio y que el FSLN y el PLC se repartan las alcaldías a su conveniencia.

* El autor es escritor chontaleño

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