Educación para la salud en diabetes

Jafet Mendieta M.

Cada año desde 1991, el 14 de noviembre se celebra el Día Mundial de la Diabetes en respuesta a la preocupación por el incremento continuo de la Diabetes a nivel mundial.

El 14 de noviembre se conmemora el nacimiento de Frederick Banting, quien con Charles Best en octubre de 1921 aislan la insulina y le devuelven la esperanza a los diabéticos que en ese entonces fallecían en forma temprana. Este descubrimiento los hizo merecedores del Premio Nobel de la Medicina en 1923.

En este año el lema del Día Mundial de la Diabetes es “diabetes y obesidad”.

La obesidad es la gran “productora” de diabetes y ambas en siniestra confabulación llevan a la persona que las padece por una larga lista de complicaciones que le quitan expectativa y calidad de vida al diabético.

-En Nicaragua el 75 por ciento de diabéticos tienen sobrepeso.

-Más de la mitad de diabéticos son hipertensos y sufren de “colesterol alto”.

-La diabetes es la primera causa de muerte por infartos al corazón y derrames cerebrales. (La diabetes es considerada un equivalente de infarto).

-Es la primera causa de ceguera y fallo renal en países desarrollados.

-Es responsable de más de la mitad de amputaciones no traumáticas.

-El crecimiento de la diabetes es más rápido que el crecimiento de la población mundial. Se estima actualmente que casi 200 millones de personas padecen diabetes. Para el año 2025 se calcula serán 300 millones.

En Nicaragua vivimos lo que podríamos llamar una polarización epidemiológica ya que las enfermedades infecciosas y la mortalidad materno infantil siguen siendo el flagelo de nuestra población y de hecho consumen gran parte del presupuesto asignado para la salud, pero, en el otro extremo las enfermedades cardiovasculares y la diabetes emergen, no como amenazas, sino como terribles realidades que desde hace algunos años y en forma creciente dominan las estadísticas de mortalidad en Nicaragua y tensionan nuestra ya deficiente red hospitalaria con un sinnúmero de pacientes con diversas complicaciones que demandan recursos humanos calificados, equipos e insumos médicos así como prolongadas y costosas hospitalizaciones. (El componente hospitalario consume más del 60 por ciento del costo de la asistencia en diabetes).

Las repercusiones de la diabetes y sus complicaciones no comprometen solamente la economía del Estado, sino que afectan la economía familiar, el desempeño laboral y sobre todo la calidad y expectativa de vida de quien la padece.

Una epidemia diabética mundial crece a la par de las modificaciones de los estilos de vida, la urbanización, la obesidad y el sedentarismo y tendrá obvias implicaciones en el costo de la atención para esta población diabética en aumento.

Es necesario por tanto implementar estrategias de bajo costo (economía de la salud) y alta eficacia que permitan combatir a un enemigo que crece frente a recursos económicos limitados.

Hay suficiente evidencia obtenida a lo largo de diversos estudios que demuestra que los servicios preventivos en diabetes, tales como control de la glicemia, presión arterial, el desarrollo de actividades de educación en diabetes y las intervenciones precoces para prevenir las complicaciones crónicas constituyen acciones de costo relativamente bajo y alta eficacia.

Se ha demostrado la relación costo-efectividad de las estrategias educacionales en 10 países latinoamericanos, según estudio publicado en Diabetes Care en junio 2001 realizada por el investigador Juan José Gagliardino y Col.

Tres importantes intervenciones (control intensivo de glicemia, control riguroso de la hipertensión y reducción del colesterol en suero) tienen demostrado una creciente relación costo-efectividad según el grupo de estudio de costo efectividad en diabetes de CDC (Centro de control de enfermedades-Atlanta).

Así se manifiesta en la Declaración de Saint Vincent (1989), donde se afirma que ninguno de los objetivos que se proponen podrá cumplirse a menos que se desarrollen programas efectivos de educación a todos los niveles asistenciales y hace referencia al papel estratégico de la atención primaria.

La educación para la salud pretende que las personas estén mejor preparadas para pensar por sí mismas, tomar sus propias decisiones. Está claro que el manejo de la diabetes está en manos del propio diabético. Los profesionales sanitarios somos asesores y colaboradores de los diabéticos, pero, el éxito en el manejo de su enfermedad depende de ellos mismos.

Nos enfrentamos a la difícil tarea de educar, sólo se alcanzará el éxito si todos los implicados en la atención a las personas con diabetes reconocen la necesidad del componente educacional y si se asume de alguna forma el aprendizaje y entrenamiento en métodos educativos.

En el Hospital del Maestro, en Diriamba, un equipo multidisciplinario que incluye personal de enfermería, nutrición, psicología y médicos, organizamos desde agosto del 2002 talleres de autocuidado dirigidos a pacientes diabéticos.

A la fecha se han realizado cuatro talleres, el último de ellos recién finalizó el 5 de noviembre del 2004.

Los aspectos que abordamos en estos talleres son: ¿Qué es la diabetes?, tipos de diabetes, factores de riesgo para desarrollar diabetes y para desarrollar sus complicaciones, fundamentos del tratamiento. Dieta, actividad física, tratamiento farmacológico; automonitoreo de glucosa, monitoreo de presión arterial, perfil de lípidos, peso e índice de masa corporal, búsqueda de proteinuria (proteínas en orina), etc. Actuación en situaciones especiales: viajes, deporte, cirugías, enfermedades asociadas, etc. Técnicas de administración de insulina, criterios de buen control (de glucosa, colesterol, presión, etc.)

Estamos conscientes que la educación para la salud es un componente importante en la prevención de la diabetes y sus complicaciones. Hay evidencia suficiente que con la adquisición de estilos de vida saludable la diabetes se puede prevenir.

“La educación es la piedra angular del tratamiento de la diabetes, y es esencial para la integración del diabético en la sociedad” (Organización Mundial de la Salud, OMS). “El diabético que sabe más, vive más”. (Elliot P. Joslin).

El autor es internista diabetólogo.

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