Cruzada nacional contra la violencia

José Antonio Alvarado

Es alarmante la ola de violencia en Nicaragua. Las y los nicaragüenses debemos emprender una cruzada nacional contra la violencia que está carcomiendo a pasos agigantados a nuestra comunidad, destruyendo a nuestras mujeres, jóvenes y niños; mutilándolos y condenándolos a muertes prematuras y violentas que traumatizan a nuestra sociedad e impactan hasta convertirse en un tema de salud pública.

Desde que asumí la delicada y compleja cartera de salud pública, no he dejado de mencionar en cada una de mis intervenciones públicas, tanto con el personal de salud como con nuestras comunidades, que debemos erradicar la violencia en todas sus formas. Asimismo, he venido insistiendo a nivel de medios de comunicación social; porque considero a las y los periodistas, educadores a distancia que pueden ayudarnos a combatir esta epidemia social. La única epidemia que nosotros debemos fomentar es la del amor y el servicio a nuestros semejantes.

En abril de 2004, el Presidente de Francia, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) me distinguieron al seleccionarme como representante a nivel del Continente Americano, para brindar una disertación sobre el tema de la violencia al conducir, cuyo lema era: “La seguridad vial no es accidental”. Cuando recibí tan importante invitación, y supe que por primera vez se iba abordar el tema de la violencia en la celebración del Día Mundial de la Salud, me impresionaron muchísimo los criterios de selección para representar al Continente Americano.

En distintas ocasiones he presentado al periodismo nacional la recopilación de todos los hechos violentos que se plasman en los periódicos y el impacto negativo en la salud. El año pasado representó, en términos económicos, la cantidad de 250 millones de córdobas, que pudieron utilizarse en otro tipo de servicios médicos.

Con el fin de determinar las características de estas lesiones, el Ministerio de Salud, con el apoyo de OPS y el Centro de Prevención y Control de Enfermedades de los Estados Unidos, mantiene atención activa a este problema con el Sistema de Vigilancia Epidemiológica en cinco hospitales de Nicaragua: Hospital Escuela Oscar Danilo Rosales, en León; Antonio Lenín Fonseca y Fernando Vélez Paiz, en Managua; Hospital Regional de Jinotepe y Victoria Motta en Jinotega.

En el período comprendido entre marzo 2003 y febrero 2004, se registraron 490 pacientes atendidos por lesiones autoinfligidas. La mayoría ocurrieron en adolescentes y jóvenes, predominando los conflictos familiares y de pareja. Los métodos más utilizados fueron los fármacos, en las no fatales, y plaguicidas, en las fatales, observándose alto índice de alcohol y repetición de la conducta suicida. Según los reportes de esta institución, se pierden 936 años de vida producto de la violencia.

A través de la Estrategia de Comunicación Social y Acción Comunitaria para la Salud (ECACS), que está desarrollando el Minsa en conjunto con OPS, UNICEF y Prosilais, se realizará una campaña educativa y preventiva sobre este tema. Los componentes de ECACS son: Mejoría del desempeño de los trabajadores de la salud, Alianzas estratégicas con todos los sectores y actores que inciden en el sector salud, y la implementación de una Estrategia de Comunicación Social que promueva buenos hábitos y estilos de vida saludables.

No es posible que una madre llegue a altas horas de la noche a su casa, embriagada, nota que su pequeña hija, menor de 3 años, no está en su cama y sea hasta el día siguiente que “dice” que empezó a buscarla, con el resultado de la violación y muerte brutal de la pequeña por parte de un habitante de esa vivienda. El caso más reciente y que llena de horror es el ocurrido recientemente cuando un individuo, con saña y sin la más mínima compasión, despedazó a su esposa de 23 años.

El 95 por ciento de las violaciones sexuales contra la niñez ocurren en el propio hogar. Eso demuestra la decadencia de valores morales y espirituales en la familia nicaragüense. Como siempre lo he manifestado, tenemos que ir impulsando nuevos valores desde nuestras casas, en el núcleo familiar, en todos los estamentos de nuestra sociedad para que estas situaciones no sigan sucediendo. Debemos frenar esta situación.

Ante esta problemática llamo a que nos unamos en una Cruzada Nacional contra la violencia, desde nuestros hogares, nuestros centros de trabajo y de enseñanza, para que construyamos una patria libre de violencia, donde prevalezca el respeto, la tolerancia, la justicia, el amor, el servicio y sobre todo la fe de poder tener una Nicaragua saludable física, emocional y espiritualmente.

El autor es Ministro de Salud.

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