En letra pequeña

Fabián [email protected]

ASESINO EN SERIE

¿Por qué mueren tantas mujeres de forma tan violenta en Ciudad Juárez, México? ¿Por qué mueren en Nicaragua? Si algo en común tienen estos crímenes es el machismo. En Nueva Guinea una mujer es guindada de los pies por su marido en un arroyo, cuidando que la cabeza quede bajo el agua. En Tipitapa otro marido mata, decapita y desmembra a su mujer. Meses antes, un anciano mató a balazos a su jovencita esposa porque no quería seguir viviendo con él y recientemente unos muchachos mataron a su padrastro cuando éste aparentemente golpeaba a mujer, y madre de los jóvenes. Hay un asesino en serie suelto. Mata mujeres. Y se llama machismo.

RANCHERAS

Imagínese que va oyendo rancheras en su carro o en un taxi. Primero le sale Alejandro Fernández, con Asesino de mujeres, “Mátalas… con una sobredosis de ternura…” Luego Gabino Barrera “que dejaba mujeres con hijos por todos lados” o la Martina a quien su marido “hincadita de rodillas nomás tres tiros le dio” y después otra que habla de “la sinvergüenza que me abandonó”… No quiero decir ahora que hay que satanizar a las rancheras, que de paso confieso que me encantan. Las pongo de ejemplo porque forman parte de un todo y la tragedia de países como éste, donde el machismo está tan empotrado, es que crímenes tan horrendos como los que inundan las páginas de los periódicos, aunque están legalmente condenados, de alguna manera están culturalmente justificados. Y ahí están las rancheras repitiendo cada día: “Mátalas, mátalas…” Y muertas quedan aunque sea con “una sobredosis de ternura”.

BUSEROS

Y se salieron con la suya los buseros. Ni bien les han terminado de dar los 30 millones de córdobas cuando ya están pidiendo más. Que no son suficientes, y que también el usuario debe asumir el costo de la crisis mundial del petróleo. En otras palabras: quieren subirle a las tarifas.

ESPEJO

Costa Rica ha dado lecciones a Nicaragua. En ese país hemos visto a los ex presidentes esposados respondiendo por los delitos de corrupción que aparentemente cometieron. Uno de ellos está en la cárcel, en una celda común y corriente. Los ministros que van apareciendo involucrados renuncian inmediatamente a su cargo, y los empresarios indiciados llegan a los juzgados con las manos esposadas. ¿Por qué eso no sucede en nuestro país? No se trata de refocilarnos en el escarnio que deben recibir esta gente, sino que cada quien pague como corresponde por los delitos que cometió. Sea quien sea.

TORTILLA

Lo que pasa es que Nicaragua funciona como una tortilla. Hoy está de un lado y mañana estará completamente volteada. Así, los que hoy están arriba y deciden la suerte de los condenados, mañana temen estar abajo, pasando por el mismo trance. ¿Ustedes creen que Daniel Ortega en algún momento y en determinadas circunstancias no podría dar con sus huesos en la cárcel? ¿O el mismo Enrique Bolaños? Entonces, la lógica es: “Tratáme con cariño, que vos mañana podés estar aquí y yo allá”. Y así no se construye un país.

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