Enrique Villagra Gutié[email protected]
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Ernesto Leal para la OEA
Enrique Villagra Gutiérrez
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Bien podría tomarse la descripción que en Los motivos del lobo hace Rubén Darío cuando define el perfil de Francisco de Asís, si intentara hacer una semblanza del ingeniero Ernesto Leal Sánchez. Pero más allá de su humildad, se encuentra un individuo con un potencial humanístico inmenso, de cuya capacidad y sacrificio Nicaragua y Centroamérica han recibido réditos fructíferos con la labor fecunda y silenciosa pero constante y efectiva con la que Ernesto Leal ha servido a su Patria y a la región centroamericana.
Los países del Continente Americano dieron su voto para que Centroamérica ocupara el lugar de más alta distinción de su foro regional, como lo es la Secretaría General de la Organización de Estados Americanos (OEA). En un claro, histórico e inequívoco reconocimiento a un istmo que no sólo ha servido para unir a las dos grandes masas continentales, sino que ha dado a América grandes lecciones de sacrificio y entereza, que encarnó las ansias libertarias de los pueblos reprimidos del Continente y que pagó un alto precio con la vida de miles de sus mejores hijos, para abrir los ojos del mundo al denunciar las atrocidades de las dictaduras que agobiaban al área. Eran tiempos cuando en América alzar la voz significaba muerte.
Nicaragua está hoy a prueba. La designación del próximo Secretario General de la OEA no es una elección presidencial para que un partido político ocupe el gobierno; es la oportunidad para que un centroamericano ocupe el más alto foro de las Américas.
Nicaragua tiene un inmenso potencial que avala su historia de sacrificios, sus luchas emprendidas y sus esfuerzos alcanzados, tenemos el crédito para tocar a las conciencias de los países de América, para obtener el beneplácito de los Estados que integran la OEA. Esta oportunidad de impulsar a Ernesto Leal a dicho cargo emplaza directamente a los hombres y mujeres que se han destacado en nuestro país, a aquéllos que han ocupado posiciones cimeras, y que pensando como Nación la historia los obliga ahora a abogar unidos en torno a un hombre idóneo para dicha posición.
El deber de procurar de los países miembros de la OEA su voto debiese de estar encabezado primero por quien detenta la Jefatura del Estado, el ingeniero Bolaños, pero deberían igualmente abogar con un sentido inmenso de patriotismo: doña Violeta Barrios de Chamorro, con su prestigio nacional e internacional; el comandante Daniel Ortega, quien encabeza uno de los partidos que estremeció la columna vertebral de América, con la última revolución del Continente. Un esfuerzo al que deben aunarse los nacionales laureados, como Sergio Ramírez, Alejandro Serrano, Carlos Tünnermann, Emilio Álvarez Montalván, Ernesto Cardenal, Carlos Mejía Godoy, entre otros destacados. De esta gestión no está excepto ningún partido político que tiene frente al país una oportunidad de reivindicación, ni ningún compatriota que ame a su tierra.
Si los nicaragüenses juntamos los valores dispersos en torno a Ernesto Leal podemos demostrar al mundo que Nicaragua está hecha de vigor y de gloria, que Nicaragua está hecha para la libertad.
El autor es abogado.