Elecciones municipales y derechos de la niñez

Walter Calderón Ramírez

Hasta hoy es muy poco lo que la ciudadanía conoce sobre los programas de gobierno de los nueve candidatos a la Alcaldía de Managua, y particularmente qué harían para hacer cumplir los derechos de la niñez y la adolescencia. Este grupo etéreo lo conforma el 52 por ciento de la población nicaragüense, según datos de 1995 del Instituto Nicaragüense de Estadísticas y Censos (INEC), pero pese a ser más de la mitad de la población, a la niñez no se le reconoce como sujeto de derecho ni como sujeto político.

En las elecciones municipales del 7 de noviembre votarán por primera vez unos 400 mil adolescentes en todo el país. Tan sólo en Managua se calcula que unos 66 mil decidirán quién será el próximo alcalde del principal municipio del país.

¿Qué ofrecen los candidatos a alcalde a la niñez y la adolescencia en la capital? Muy poco, a juzgar por sus declaraciones en los medios. El candidato del Frente Sandinista, Dionisio Marenco, ha manifestado hasta ahora que “todo su programa está dirigido a los niños”, pero muy pocos lo conocen, ni se sabe con qué recursos cuenta. El candidato del PLC, Pedro Joaquín Chamorro, dijo en un foro que luchará en contra de la explotación sexual comercial, hará talleres de educación sexual y reproductiva y que combatirá la drogadicción, pero tampoco señala los recursos ni cuándo lo hará.

Más allá de la retórica y de las promesas, la pregunta es cuánto de lo que prometen están dispuestos a cumplir. Una de las respuestas concretas podría estar en la propuesta que hizo años atrás Inifom: destinar el uno por ciento del presupuesto municipal para proyectos de desarrollo que beneficien a la niñez y la adolescencia.

Pero ése es sólo el comienzo para resolver algunos de los problemas que afectan a la niñez y la adolescencia, como el trabajo infantil que afecta a unos 314 mil niños y niñas; espacios para recreación sana, seguridad ciudadana, seguridad vial para evitar accidentes de tránsito, pues es alta la cantidad de niños y niñas que mueren en las calles y carreteras de nuestro país. En fin, trabajar para que la ciudad sea más amigable para los seres humanos que viven en ella y particularmente los chavalos y chavalas. No olvidemos que un país que piensa en el futuro y cuida su presente, es un país que invierte en la niñez y la adolescencia.

El autor es comunicador social del Centro Dos Generaciones.

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