Un gran proyecto lingüístico

Francisco Arellano Oviedo

El Diccionario Panhispánico de Dudas (DPD), destinado a la solución de los problemas que enfrentan los usuarios de la Lengua Española, en el proceso de comunicación oral o escrita, es uno de los grandes proyectos lingüísticos que la Asociación de Academias de la Lengua Española, bajo la coordinación de la R.A.E., concluirá próximamente.

Este proyecto Panhispánico, urgido por los propios usuarios de una lengua supranacional, como es el español, se inició formalmente en Madrid, octubre del 2000, con la firma de un convenio de apoyo financiero, ad hoc, por parte de Telefónica a la Asociación. En esa oportunidad estuvieron presentes delegados de las 22 academias asociadas y se redactaron las bases y compromisos en torno al contenido, método y ritmo de trabajo. Todos estos aspectos se afinaron y se aceleró el ritmo del proyecto, a partir de las resoluciones del XII Congreso Internacional sobre la Lengua Española, realizado en noviembre del 2002 en Puerto Rico.

El DPD que recibirá sus últimos retoques, durante este mes de octubre, en San Millán de la Cogolla, cuna de la lengua, y que será aprobado en noviembre de este año en Rosario, Argentina, será una obra novedosa y particularmente útil.

Estrictamente no será un diccionario más de la lengua que ordena alfabéticamente 88,431 vocablos (para señalar el número de lemas que contiene la última edición del DRAE), sino una obra eminentemente normativa que señalará qué es lo más adecuado —teniendo en cuenta el uso, iluminado por un criterio de autoridad, interpretado y administrado por las academias— sobre la semántica, fonética, construcción y ortografía de un vocablo.

Desde esta perspectiva y acorde con su propio objetivo, el DPD atenderá los principales escollos que el usuario enfrenta a diario; por esto, los artículos del DPD serán unos 8 mil ó 9 mil. Los lemas de éstos no son los convencionales, sino precisamente los controversiales, los que presionan el ritmo de cambio de una lengua, los que utilizan los creadores del arte literario, los que impulsa la ciencia y la comunicación de un mundo globalizado, los que estaban en la lengua y han sido relanzados portando nuevos significados.

El DPD aborda importantes criterios para formar abreviaturas, para el uso de símbolos, para pluralizar los extranjerismos; propone la adaptación gráfica de muchas palabras extranjeras; define la acentuación de muchísimos vocablos; alerta sobre las diferencias semánticas en casos de paronimias; señala la construcción de muchísimos verbos, el uso adecuado de preposiciones, etc.

De esta manera, el DPD ilustra sobre doble acentuación de un vocablo y una variante admitida: acedia o acedía. 1. “Pereza, flojedad” y “tristeza, angustia”. Además de acedia y acedía, existe la variante admitida acidia. De entre ellas se prefiere acedia, la forma más cercana a su etimología (del lat. acedia) y la más extendida en el uso culto.

2. La voz acedía significa también “acidez, cualidad de acedo” y “pez marino semejante al lenguado”.

Sobre barajar y barajear, el DPD orienta: barajar. En sentido recto significa “mezclar los naipes antes de repartirlos”. De ahí procede el uso figurado de “considerar varias posibilidades antes de decidir algo”: “Su cerebro creativo barajaba diversas posibilidades” (Allende Eva [Chile 1987]). No debe usarse este verbo como sinónimo de “considerar”, referido a una sola cosa: “Los sindicatos convocan nuevos paros y el presidente baraja recurrir a un referéndum” (Vanguardia [Esp.] 2.12.95). Se dice también barajear; pero en la lengua culta se usa más, y es preferible, la forma barajar.

Sobre cucú y su plural, el DPD dice: cucú. Onomatopeya del canto del cuco o cuclillo. Su plural es cucús.

Sobre el significado de impune y su diferencia con el parónimo inmune, el DPD aclara: impune. Adjetivo que significa “sin castigo”: “Ahora los mentirosos deberán responder por sus mentiras, ya no habrá más mentiras impunes” (Ramírez Alba [Nic. 1985]). No debe confundirse con inmune (“libre de algo perjudicial o molesto” e “invulnerable”; ® inmune). No es correcto, pues, el uso de impune seguido de un complemento con a: “No se trata de crear un ámbito impune A la Justicia” (País [Esp.] 19.9.96); debió decirse inmune.

Sobre poliomielitis y un parónimo incorrecto, el DPD expone: poliomielitis. “Enfermedad que provoca atrofia y parálisis muscular”. Es voz femenina: la poliomielitis. No es correcta la forma poliomelitis. Su acortamiento, polio, es también fenómeno: la polio.

Sobre nailon, el DPD adapta su grafía a las reglas de la fonética española, propone otra variante válida y señala que no debe escribirse nylón: nailon. “Material sintético usado para fabricar tejidos”. Este sustantivo masculino, adaptación de la voz inglesa nylon (en su origen, una marca comercial registrada), se escribe sin tilde por ser una palabra llana (pron. [náilon]) acabada en -n ( ® TILDE2, 1.1.2). La otra adaptación válida es nilón, con pronunciación aguda; pero esta forma es de uso poco frecuente. No debe usarse la grafía nylón: “Te recosías por cuarta vez los bajos deshilachados de la combinación de nylón” (Berlanga Gaznápira [Esp. 1984]).

Es importante señalar que no todos los lemas que aparezcan en el DPD forman, ipso facto, parte del corpus de la Lengua Española. Los extranjerismos crudos, que aparecen por su uso, se presentan en letra cursiva o bastardilla para diferenciarlos de las palabras que cumplen con las reglas de la fonética española.

El DPD está siendo elaborado con un amplio criterio de consenso y respeto a las particularidades regionales. En él participan lingüistas de las 22 academias asociadas, especialistas de la Real Academia Española y del Instituto Cervantes de Madrid. Para su documentación bibliográfica se han utilizado manuales de estilo de los más importantes rotativos de América y de España, diccionarios de dudas, gramáticas y, particularmente, ejemplos del habla oral grabados en cintas de vídeo y ejemplos de la comunicación escrita impresos en periódicos, revistas y libros.

Seguramente esta obra se convertirá en un best seller; y no dudo que contribuirá, positivamente, en el logro de un mejor uso de nuestra lengua en el proceso de la comunicación, a la vez que será un excelente auxiliar para el proceso de su enseñanza-aprendizaje. ¡Qué bueno! ¡Ya era hora!

El autor es Miembro de Número de la Academia Nicaragüense de la Lengua

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