Día Mundial del Turismo

Lucy Valenti

El Poder Ejecutivo sostiene que el turismo está considerado actualmente como una industria priorizada en el país y efectivamente está incluido en el Plan Nacional de Desarrollo. Cada día escuchamos con mayor frecuencia que el turismo es importante, que es una opción de desarrollo muy viable a corto plazo para el país y que hay que apoyarlo.

Sin embargo, se necesitan más que palabras para hacer del turismo una realidad incuestionable en el país. Es por ello que aprovechando que hoy 27 de septiembre se conmemora en el mundo entero el Día Mundial del Turismo deseo hacer una reflexión sobre la extraordinaria importancia que para un país como el nuestro tiene el desarrollo de un turismo sostenible y de como esto sólo será posible a corto plazo en la medida que nuestro Gobierno y todas las instancias del Estado y la sociedad adoptemos una política de estado que ponga en función del desarrollo del turismo todas las herramientas posibles e imaginables.

El pasado agosto, mientras realizábamos en Granada la II Convención Nacional de Turismo cuyo tema era Por una Nicaragua limpia y segura, el ex Presidente de Guatemala y actual diputado al Parlamento Centroamericano, doctor Vinicio Cerezo, señalaba su convencimiento de que el turismo era la opción de desarrollo más rápida para los pueblos de la región pero que era imperioso tener, para alcanzar los éxitos que el turismo ha logrado en otros países, una política de estado con relación al turismo.

Este planteamiento me parece sumamente acertado. Solamente adoptando una política de Estado para el turismo lograremos dar saltos cualitativos y cuantitativos importantísimos para el crecimiento económico de Nicaragua. Ejemplos concretos existen de cómo países en los cuales existían enormes problemas de índole económico y de desarrollo, aprovechando sus recursos naturales y culturales, apostaron por el turismo adoptando una política de estado mediante la cual todos los programas y estrategias del Ejecutivo estuvieron orientados a la ejecución de proyectos y programas que apoyaran el desarrollo del turismo. Casos concretos son Costa Rica, República Dominicana, España y Cuba por sólo mencionar cuatro destinos turísticos que hoy ocupan lugares destacados en las estadísticas mundiales del turismo y para los cuales el turismo fue y es su tabla de salvación.

No por adoptar una política de Estado para el turismo, los otros sectores de la economía nacional deberían sentir que el Gobierno los abandona y prioriza a un solo sector. Esta actitud únicamente mostraría falta de visión de nación y mezquindad. Como estado no podemos apostarle a todo, es prácticamente imposible o utópico. Debemos afinar nuestra puntería y apuntar a aquello que nos va a producir más y mejor calidad de riqueza y desarrollo en un tiempo menor. Con el turismo ganaremos todos puesto que un desarrollo armonioso del mismo implica no sólo mayores ingresos para los dueños de empresas turísticas y para el Estado, sino que también con el crecimiento turístico aumentarán los requerimientos de productos agrícolas, de ganadería, de productos del mar que deberán abastecer a los hoteles y restaurantes del país, crecerán las ventas del comercio, de los artesanos, la banca y las tarjetas de crédito tendrán un mayor movimiento de divisas, los transportistas tendrán una mayor demanda y el sector de la construcción deberá trabajar sin descanso para crear la infraestructura de servicios que el turismo irá demandando cada día.

Sin duda los beneficios del turismo son enormes, pero es urgente tomar decisiones de trascendencia que le den a nuestro país el impulso que necesita para ponerse a la par de otros destinos turísticos mundiales. Tenemos la materia prima que se necesita para lograrlo, hace falta la decisión. El Gobierno debe asumir el riesgo político que implica apostar todo al turismo, pues es prácticamente imposible tener contento a todo el mundo. Los resultados se verán a corto y mediano plazo y la historia le dará la razón, pasando a la posteridad como el Gobierno que sentó las bases del desarrollo nacional a partir del desarrollo del turismo.

Debemos apostar por un turismo sostenible para Nicaragua. Si queremos alcanzar los éxitos que han logrado otros países de la región y del mundo que al igual que nosotros han pasado por enormes dificultades en su desarrollo, el turismo tiene que ser, debe ser, política de Estado. Ésa será, sin lugar a dudas, una apuesta segura.

La autora es Decana de la Facultad de Turismo de la UAM.

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