Enrique Sánchez Delgado*
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Sobre la prevención de ataques cardíacos
Enrique Sánchez Delgado*
Nueve de cada diez infartos o ataques cardíacos se pueden explicar y prevenir identificando uno o varios de nueve factores de riesgo que pueden ser modificables y que son los mismos en ambos sexos y en todo el mundo. Éste fue el principal mensaje del Congreso Europeo de Cardiología celebrado en Munich, Alemania, la última semana de agosto, y al que asistieron más de 18 mil médicos especialistas, mayormente cardiólogos e internistas.
Una investigación global llamada Interheart, realizada en 52 países y en unas treinta mil personas, dirigida por el profesor Salim Yusuf, de la Universidad de McMaster en Hamilton, Canadá, la más amplia en su campo hasta ahora, encontró que, consistentemente, los factores que predisponen a enfermedades cardiovasculares son principalmente los lípidos o grasas en la sangre, como las fracciones del colesterol y los triglicéridos, y el tabaquismo. Dos de cada tres pacientes que sufren un infarto, sobre todo los menores de cincuenta años, tienen alguno de estos factores.
Otros factores de igual importancia son la hipertensión o presión sanguínea alta, la diabetes (la combinación de diabetes e hipertensión es muy relevante y debe ser tratada con prioridad), el estrés psico-social continuo, sea en el trabajo o en el hogar, la obesidad abdominal, el ingerir pocas frutas o vegetales, el no hacer ejercicio y las bebidas alcohólicas en exceso o no ingerirlas del todo (una ingestión moderada confiere cierta protección). Uno o más de estos factores se encuentran en el noventa por ciento de los pacientes con infarto, en ambos sexos y en todo el mundo. A mayor número de factores presentes, el riesgo se eleva exponencialmente, ya que no se suman, sino se multiplican.
El estudio fue publicado esta semana en la revista médica británica The Lancet. Otro estudio reciente realizado en Beijing, China, y publicado también esta semana en la revista médica Circulation encontró factores similares, que explican el aumento reciente de la mortalidad por enfermedad cardiaca coronaria en esa población.
El promedio de edad para los infartos es de 56 años en los hombres y de 65 años en las mujeres, aunque en muchos países se dan en personas diez años más jóvenes, sobre todo si son fumadoras.
Puesto que estos factores de riesgo son fácilmente identificables, y en su mayor parte modificables, prevenibles o tratables, es mucho lo que todos podemos hacer, tanto médicos, como pacientes e instituciones de salud, para reducir la mortalidad cardiovascular, la número uno en el mundo actualmente. En el Hospital Metropolitano Vivian Pellas se está organizando una campaña de prevención cardiovascular.
También se destacaron otras investigaciones en el congreso, como la ya mencionada además de la asociación de hipertensión con diabetes, y el llamado Síndrome Metabólico, que asocia algunos de los factores anteriormente mencionados, pero en niveles que antes no se consideraban patológicos. Sin embargo, al estar presente varios de ellos, forman la base sobre la que se desarrollan las enfermedades cardiovasculares, como los infartos cardíacos y los accidentes cerebro-vasculares. Se presentaron estudios sobre un nuevo medicamento que podría tener una influencia muy favorable en estos factores de riesgo, así como sobre la posibilidad de combinar varios fármacos conocidos para potenciar su efecto protector. También se destacó un estudio sobre el uso del fármaco nebivolol en pacientes ancianos con insuficiencia o debilidad cardíaca, es decir, bombeo sanguíneo inadecuado. Ésta es una causa frecuente de mortalidad en personas mayores, que es también prevenible y tratable.
* El autor es Médico Internista.