Trascendencia de Esquipulas II

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Trascendencia de Esquipulas II





Hoy se conmemorará en Managua el 17 aniversario de los Acuerdos de Esquipulas II, que fueron adoptados el 7 de agosto de 1987 por los presidentes de los cinco países de Centroamérica, con el propósito de abrir camino hacia la pacificación regional mediante un proceso de reconciliación nacional y democratización en los países de esta subregión de América.

Gracias a los Acuerdos de Esquipulas II, en toda América Central se vive ahora en paz, se ha podido avanzar significativamente en el camino del desarrollo económico y social y los cinco países se gobiernan democráticamente.

En Nicaragua, específicamente, los Acuerdos de Esquipulas II ayudaron a poner fin a la dictadura sandinista y la guerra civil, y sentaron las bases para el proceso democrático que con altibajos se ha desenvuelto exitosamente hasta hoy.

En agosto de 1987 Nicaragua estaba prácticamente devastada por el totalitarismo y la violencia: medio millón de nicaragüenses (16 por ciento de la población nacional) se había ido del país obligada por la represión y falta de libertad; habían alrededor de 300 mil personas desplazadas por la guerra; en las cárceles —que en cantidad nunca antes vista habían sido instaladas a lo largo y ancho de todo el territorio nacional— se hacinaban más de diez mil presos políticos; muchos miles de nicaragüenses habían muerto como consecuencia de la guerra; 15 mil campesinos estaban alzados en armas, combatiendo en las filas de la Resistencia Nicaragüense y del Bloque Opositor del Sur; multitudes de personas hacían largas colas para obtener míseras raciones de alimentos básicos; El Salvador sufría el embate de la exportación de la revolución y de la expansión comunista promovida directamente por Nicaragua e impulsada desde Cuba.

Ante aquel panorama desolador los Acuerdos de Esquipulas II vinieron a ser como una tabla de salvación para todos los nicaragüenses, inclusive para los comandantes sandinistas que ya no podían seguir gobernando bajo la presión de la guerra, la hostilidad beligerante de Estados Unidos y la lucha cívica de la oposición interna, que la represión nunca pudo sofocar.

El Diario LA PRENSA en particular y la libertad de expresión y de prensa en general eran las principales víctimas del totalitarismo sandinista y de su proyecto de construir en Nicaragua una sociedad comunista y expandirlo a los demás países de Centroamérica. Cuando se firmaron los Acuerdos de Esquipulas II, el 7 de agosto de 1987, habían pasado 408 días desde que LA PRENSA fue cerrada por el gobierno sandinista de Daniel Ortega.

Y tuvieron que pasar 43 días más para que el Diario de los Nicaragüenses pudiera volver a salir, libre de censura, pues el dictador sandinista pretendía obligarnos a salir “con censura para algunos temas”, lo cual fue rechazado de manera categórica por la Junta Directiva de LA PRENSA.

Sólo cuando el régimen sandinista aceptó que se publicara sin censura de ninguna clase, fue que LA PRENSA volvió a estar en las manos de los nicaragüenses, porque del corazón y la conciencia de éstos no habían podido desalojarlo.

Al respecto, y a propósito de la conmemoración de los Acuerdos de Esquipulas II, gracias a los cuales se dio en Nicaragua el fenómeno sin precedentes a escala mundial de que un régimen totalitario comunista o pro-comunista fuera sacado del poder por medio de elecciones libres, vale la pena recordar —y reiterar— lo que dijera editorialmente LA PRENSA, el 1 de octubre de 1987, cuando volvió a salir después del cierre definitivo decretado por el régimen sandinista:

“Y dejamos constancia de que jamás volveremos a aceptar al FSLN la brutal censura que impuso a este diario durante 4 años y medio, antes de suprimirlo. El día en que el FSLN intente imponer otra vez la censura a LA PRENSA, este diario cesará su publicación inmediatamente”.

Por cierto que ésta es una constancia que debemos renovar todos los días, mientras el regreso del totalitarismo al poder siga siendo una amenaza real a pesar de los grandes avances democráticos logrados desde los Acuerdos de Esquipulas II.

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