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Este año el Banco Mundial dio la no objeción para que la carretera Jinotega-Matagalpa fuera reconstruida con adoquines. Se contrató a la firma consultora Frederick Harris para hacer su diseño, empresa que tiene 75 años de experiencia, presencia en los cinco continentes y es acreedora de un prestigio reconocido por el Banco Mundial. Algunos representantes de la sociedad civil de estos departamentos han manifestado su inconformidad por el posible adoquinamiento de esta carretera, quieren que sea asfaltada, argumentando una mejor calidad. En vista de que el proyecto ya fue licitado y está previsto para ser adjudicado este mes de julio, el Ministerio de Transporte e Infraestructura (MTI) organizó dos visitas a las alcaldías de Jinotega y Matagalpa para exponer las consideraciones técnicas del diseño y evacuar cualquier pregunta que tuvieran a bien hacer. El 8 de julio se visitó Jinotega y el 9 Matagalpa. En ambas reuniones estaban presentes representantes de las alcaldías respectivas, de los productores y de los Comités de Desarrollo Departamental (CDD), así como dos funcionarios del MTI y dos representantes de la empresa Frederick Harris.
Los jinoteganos, después de deliberaciones, aceptaron el adoquinado poniendo como condición supervisar la obra por medio de un ingeniero civil que ellos mismos contratarían.
Los matagalpinos, contrariamente, se negaron rotundamente a aceptar la idea del adoquinado. Argumentaron que como las carreteras adoquinadas eran más baratas que las asfaltadas, y “lo barato sale caro”, ésta se destruiría rápidamente. Que el MTI quería darles una solución de tercer mundo porque en los países desarrollados no se utilizaba esta tecnología, excepto por razones estéticas. Hubo una persona que dijo que si se llegaba a adoquinar utilizarían los mismos adoquines como barricadas para hacer protestas.
Se les explicó que ese proyecto sería ejecutado con fondos del Banco Mundial para construirse con adoquines; que para asfaltarse era necesario gestionar otros fondos y que eso tomaría mucho tiempo; que el programa de adoquinado no podía parar por lo que de no poder utilizarse los fondos ahí, sería en otra parte. Uno de los participantes dijo que no permitirían amenazas, obviando la imposibilidad del MTI de resolver a su gusto. Finalmente se les dejó una copia del diseño de la carretera para que contrataran una firma especializada de su confianza que les entregara un dictamen técnico. Hasta la fecha el MTI no ha recibido comunicación alguna.
Dado que en los países desarrollados la mano de obra es cara, ellos prefieren hacer carreteras asfaltadas por asuntos de rentabilidad y rapidez de construcción. No obstante, Alemania actualmente es el mayor productor de adoquines del mundo; fabrican más de 200 millones de metros cuadrados por año, equivalentes al 40 por ciento de la producción mundial de adoquines (http://www.shinob.com/APD/History.htm). Con esa producción, los alemanes anualmente podrían construir 33 mil kilómetros de carreteras de seis metros de ancho, muy por encima de la meta que el presidente Bolaños se ha trazado de adoquinar 366 kilómetros en el 2004.
Los adoquines, por su alta resistencia al sometimiento de cargas y por su característica de comportarse como un pavimento flexible que permite pequeños asentamientos sin agrietarse, son muy utilizados, en muchas partes del mundo, en puertos marítimos y en áreas de parqueo de aviones en aeropuertos.
Independientemente de las innumerables ventajas comparativas que las carreteras adoquinadas tienen respecto a las asfaltadas en Nicaragua, debe quedar claro que es posible construir una carretera adoquinada con una calidad que le permita tener una vida útil de 30 años o más; aseverar lo contrario debe sustentarse técnicamente. Un ejemplo de un adoquinado durable, es el “by pass” en Managua, que fue construido hace más de 30 años.
El próximo año dará inicio la construcción de la carretera asfaltada Jinotega-Guayacán, que será la salida principal que los jinoteganos utilizarán para viajar hacia Managua sin tener que pasar por Matagalpa. Esto traerá como consecuencia una reducción del tráfico promedio diario de la carretera Jinotega-Matagalpa, por lo que la opción de adoquinarla representa una excelente oportunidad que los jinoteganos y matagalpinos no deberían de dejar pasar. ¿Estará dispuesta la mayoría de ellos a obstaculizar su propio desarrollo? La realidad es una sola, “la beben o la derraman”.
El autor es Ingeniero, funcionario del MTI