Violación: imborrable huella del terror

Uriel Cuadra Argüello

La decadencia de la raza humana cada día es mayor. Los valores de antaño ya no se encuentran, las frases y consejos de los abuelos se han ido olvidando, así como también existe un olvido en los patrones de conducta que los mayores inculcaron en nuestra infancia. ¿A qué se debe?

En la escuela imponen las clases asignadas a cada año escolar, pero enseñanzas de moral y trato social no se ven porque es de noche. Da tristeza el molde del hombre de hoy. Pero el de mañana no deja nada que desear, ya que en la herencia será igual o peor. Pobre raza. ¿Habrá esperanza en alguien para mejorar? ¿Es posible?

Me imagino que casi no se habla de Dios. En los periódicos y la televisión está la guerra, el dolor y en especial el lucro, además de la propaganda al placer. Habría que leer a los que han venido a este mundo. Todos hablan de hacer el bien, jamás el mal. Jesucristo, Confucio, Buda y otros tantos. Que se escriba en los diarios sobre los consejos y acciones de estos seres, que se les dé propaganda para que llegue a la población el amor al prójimo.

Violación. ¿Cómo es posible que bajo los efectos del alcohol o drogas, o sin nada de estos perturbadores de la mente, se viole a un ser indefenso e inocente, a una niña de seis, siete u ocho años. ¿No sabe la bestia malhechora el daño que está causando? Este mal es doble: el físico a través de la fuerza que produce dolor al cuerpo, y el psicológico que produce dolor al alma. Este último se lo llevará la niña de hoy y mujer del mañana hasta su tumba. ¿Tendrá el violador la capacidad de pensar que es posible que el ser ultrajado no vuelva a tener placer sexual?

Recuerdo que hace muchísimos años conocí a una guapa muchacha a quien nadie podía besar en la boca, y al cabo del tiempo, al tenerme mayor confianza, me contó que a la edad de nueve años fue violada por un paletero. Que sentía terror cuando un hombre ponía sus labios cerca de los de ella. Instantáneamente volvía al recuerdo aquella horrible tragedia y rechazaba a este ser pensando en el triste ayer. El ayer que quedó marcado para toda su vida, convirtiéndose en su eterno compañero. ¿Qué diría su marido al cabo de más años, cuando ella se casó y empezó a crear? ¿Qué clase de luna de miel fue? En la mente de él debe haber percibido una falta de amor de ella hacia él. Habrá sufrido, seguirá sufriendo.

Por lo antes expuesto pido a la opinión pública se pronuncie sobre qué acción deberá tomarse para los malditos violadores. En mi opinión sugiero que la pena debe ser alta y fuerte. Digo fuerte porque además de privarlos de libertad los violadores deberían quedar marcados físicamente. De esta forma serían reconocidos. La marca podría ser un tatuaje o perforación en una parte visible del cuerpo, y en caso de reincidencia, la castración.

Sé que dirán al leer esto que con esas medidas se violarían los derechos humanos. Sin embargo, pregunto: ¿con la violación y sus efectos sobre una niña no se han violentado todos sus derechos de por vida? ¿Acaso no quedará este pedacito de ser humano con su mente destrozada por el resto de su vida, aunque viva cien años? Piensen, analicen y actúen como si fuera su hija.

El autor es padre de familia

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