Rolando Brenes [email protected]
A diario grandes cantidades de furgones transitan por la red de carreteras en Centroamérica. Las carreteras facilitan el flujo de mercancías en su camino desde el Norte hacia el Este. Por lo tanto, el mejoramiento, ampliación y seguridad de la red de transporte —autopistas, puertos, aeropuertos y ferroviarios— constituye uno de los ejes principales del Plan Puebla-Panamá.
En Nicaragua los constantes robos de mercancías que suceden en la carretera Chinandega-El Guasaule causan grandes pérdidas a las empresas de transporte, tanto nacionales como internacionales. Un pequeño grupo de personas se ha dedicado a la tarea de robar mercancías de los furgones que transitan por esta importante arteria internacional —setenta kilómetros—, convirtiéndolo de esta manera en un “modus vivendi”. Esta situación no es nueva; desde hace más de un año ha estado ocurriendo. La problemática se debe, en parte, al pésimo estado de la vía y retrasos en su construcción, la situación de pobreza y falta de trabajo que asola la región, y también la poca vigilancia policial.
¿Cómo actúan los delincuentes? En los tramos más destruidos, los choferes se ven obligados a aminorar la velocidad —15 a 20 kilómetros por hora—, lo que permite a los delincuentes subirse por la parte trasera, romper los precintos o marchamos, abrir el furgón y sacar las mercancías, las que tiran sobre la carretera para que otras personas las recojan, y luego las transportan en taxis o en transporte interurbano a los mercados, esto demuestra que existe un trabajo organizativo.
¿Qué es lo que más buscan? Los productos de primera necesidad y suntuarios son los más apetecidos, los que ofrecen en los mercados de la ciudad, pulperías y negocios, ya sea de forma ambulante o de manera tradicional, muchos comerciantes se prestan a comprar artículos robados y alimentan de esta forma el comercio informal.
Las autoridades gubernamentales reportan que en los últimos meses se han llevado a cabo unos cuarenta robos, algunos transportistas no los reportan, otros sí lo hacen en las estaciones policiales pero preocupándose más por obtener la constancia de robo que por la misma denuncia. Una vez emitida la constancia de robo por la Policía Nacional, la presentan en la Aduana o a las compañías aseguradoras. En el caso de la Aduana, lo hacen sólo para evitarse pagar los 150 dólares que cobra la Dirección General de Servicios Aduaneros por el precinto o marchamo.
En el presente año varios delincuentes han sido capturados por la Policía Nacional en el sector de Yerama y Las Hamacas, en el departamento de Chinandega. La Policía ha enviado los expedientes al juez pero los acusados salen libres por falta de pruebas, entre otras causas porque los transportistas no se presentan a denunciar el delito con tal de no perder el tiempo o por lo que lo robado es mínimo, por lo que los delincuentes salen libres por falta pruebas. Todo eso bota el trabajo policial, en este sentido los esfuerzos realizados por las instituciones estatales responsables para combatir los actos delictivos se ven limitados. Asimismo, se requiere un plan de vigilancia permanente y no ocasional como hasta ahora sucede.
Por otro lado, se presentan casos —aunque de forma aislada— en que los conductores de los furgones venden las mercancías que llevan y luego reportan a las estaciones de Policía que fueron objeto de robo, determinándose al efectuar las investigaciones que no lo hubo.
Habitualmente, las pérdidas en su gran mayoría no son cubiertas por las compañías de seguros, debido a que las cargas son misceláneas o porque las pérdidas son pequeñas. Por lo general el chofer o el transportista asume los costos de estas pérdidas. Eventualmente se está en presencia de un problema de carácter cultural y social de fondo, en ningún caso fácil de resolver, por lo menos en parte hasta que se termine de construir la carretera.
Recientemente, los alcaldes, transportistas y productores de esta zona lanzaron un ultimátum al Ministerio de Trasporte e Infraestructura —MTI—, y amenazaron con realizar tranques y protestas si los trabajos de la empresa mexicana Tradeco no progresan, ya que consideran que las obras que realiza dicha empresa están retrasadas.
Para superar la problemática actual se requiere una mejor coordinación interinstitucional entre la Dirección General de Servicios Aduaneros, Ministerio Publico, Ministerio de Transporte e Infraestructura, Órgano Judicial, Alcaldías Municipales de la zona, Policía Nacional e instituciones del Estado, para que desarrollen acciones tendientes a resolver las causas y lleven a cabo programas integrales de desarrollo en tan importante ruta internacional.
El autor es especialista en seguridad pública