Jessica López Mendoza
Asombrosamente las organizaciones a favor de la mujer no se han pronunciado de forma enérgica contra la propaganda y publicidad de las cervecerías nacionales y extranjera, en especial la de la Búfala.
¿Por qué inserto ambos conceptos: propaganda y publicidad? La publicidad moderna con lleva un sin número de factores de carácter subliminal que es de lo cual protesto.
La publicidad es una forma de comunicación persuasiva, influye al consumidor en su conducta de comercial, su emisor resulta identificable, pero el detalle es la manipulación detrás del consumir que inserta características de la propaganda.
Al igual que la publicidad la propaganda es parecida, al ser una forma de comunicar algo de forma persuasiva, en este caso no siempre resulta el emisor identificable. Pero lo dañino de la publicidad sin ética o en la que yo denomino publicidad comercial-ideológica (mixta), es la que a la vez de influir en la conducta comercial del consumidor pretende afectar las actitudes fundamentales del individuo y repercutir en la estructura socio-política.
Esto es lo alienante, porque a través de efectos visuales, sonidos y otros, los mensajes penetran en la mente humana de forma imperceptible a los sentidos y se incrustan en el subconsciente de la psiquis del hombre.
La propaganda aprende de la publicidad la persuasión o inducción, la publicidad mixta “glorifica a los hombres y sus ideas, y otras las cosas que el hombre consume y necesita”.
Así como se puede observar en la imagen de la publicidad cervecera, se deja a una mujer poco cubierta, semidesnuda, resaltando sus partes íntimas.
El mensaje escondido es que el hombre muy hombre bebe cerveza y puede soñar con una mujer semidesnuda o inclusive buscarla, pues para todos es conocido que el alcohol inhibe la personalidad del respeto humano, de sus valores y de su actuar.
Este detalle influye negativamente en la conducta humana, porque ya no sólo es el vicio del beber sino la desviación de la conducta del bebedor a actos desagradables, hasta los reprochables y delictivos. Ejemplo de ellos no es necesario enumerar; basta mencionar los accidentes automovilísticos, abusos deshonestos, violaciones, maltrato físico, entre otros.
Pero no solamente el exceso de alcohol hay que considerar, sino ¿qué parte de la conducta del hombre se transformó en su subconsciente que le llevó a hacer semejante acto?
Es momento de decir no a esta propaganda que utiliza a la mujer como producto mercantil y de placer sexual. Se viola su dignidad humana, valor innato que no tiene precio.
Cuestiono enérgicamente a todas aquellas organizaciones de “feministas” que no se han pronunciado en contra de esto. Dicen llamarse defensoras de los derechos de las mujeres pero sólo defienden los derechos sexuales y reproductivos como el aborto y otros.
Y esta indignante propaganda, ¿no pisotea la dignidad de la mujer como persona humana?
Hago un llamado a las empresas y sobre todo al Ministerio de Gobernación, a la Procuraduría Especial de la Mujer, para que detengan esta publicidad alienante y degradante a la dignidad de las mujeres.
La autora es miembro de la Asociación Nicaragüense para la Mujer y del Comité Mundo Mejor.