Fabián [email protected]
ESCOJAN
¿Vamos a ver en el 2006 a Arnoldo Alemán enfrentado electoralmente a Daniel Ortega? ¿Es inevitable? Digo esto porque tan pronto aparecieron cogiendo vuelo propio candidatos “suaves” en ambos partidos, tanto Ortega como Alemán se encargaron de volarles la cabeza usando las mil mañas en las que son expertos. Es la película de todas las elecciones, los candidatos se van eliminando, a veces por impugnación otras porque viven fuera de Managua, otros por nacionalidad… Hasta que al final vemos a los mismos dos de siempre. Escojan: Daniel o Arnoldo. ¿Eso es democracia?
LUCHA FICTICIA
Apuesto doble contra sencillo que antes de las elecciones Arnoldo Alemán estará en la calle, libre de polvo y paja, por gracia de algún juez sandinista o algún indulto apoyado por votos de diputados rojinegros. Daniel Ortega necesita a Arnoldo Alemán en la otra cancha. Es la única forma en que su candidatura tiene alguna razón de ser. Duelo de dinosaurios, pues. Y mientras puedan ahí estarán los dos, cada vez más envejecidos y desprestigiados, subiendo al ring como hacen esos gladiadores de lucha libre que ya han pactado la pelea, e incluso ensayado quién pega a quién, dónde y cómo. El secreto de estas peleas es que no duela y que la gente se la crea.
PASADO VERSUS PASADO
Pero, votar por Daniel o Alemán es casi lo mismo. Si se ven las encuestas, la ciudadanía no quiere decidir entre liberales y sandinistas, sino entre pasado y futuro. Los caudillos, muy a su conveniencia, insisten en que el debate está planteado entre uno u otro partido, cuando lo que la gente grita es que queremos salir del atolladero en el que patinamos desde hace cientos de años. Hombré, es justo que al menos sintamos que damos un paso adelante y no que nos pongan, como parece que va a ocurrir, a escoger entre pasado y pasado. Otra vez.
ASESORES
¿Quién asesora tan mal al presidente Bolaños? Cómo es posible que a alguien con tres dedos de frente se le haya ocurrido que Nicaragua podía restablecer un convenio con el Vaticano de hace 140 años. ¡En qué estaba pensando el que propuso esa idea! Cuál era el propósito. Y otra vez, después de una de estas iniciativas fantásticas que salen demasiado seguidas para mi gusto, vemos al Gobierno recoger la cola entre las piernas y salir con cara de humillado por la puerta trasera. Otra derrota, pues. Don Enrique: ¿no será tiempo ya de cambiar de asesores?
MEDIOEVO
Alguien podría creer que la jugada del Gobierno era intimidar a la Iglesia ante la posibilidad de que sea el Ejecutivo quien escoja al sucesor del cardenal Obando en el arzobispado de Managua. Si esa era la intención, se nota que los asesores o el presidente Bolaños no leyeron completo el famoso viejo concordato, que a cambio le da a la Iglesia Católica la potestad para declararse religión oficial de Nicaragua, de definir los contenidos de la educación pública, de censurar lo que oponga a sus dogmas y a recibir financiamiento del Estado “para los gastos del culto y el clero”. Asusta descubrir que a “alguien” en el Gobierno, que gana un gran salario para dirigir el país, se le haya ocurrido la idea de llevar de romplón hacia el medioevo a Nicaragua.