Injusticias y anomalías por décadas y décadas

Bayardo Quinto Núñez

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Injusticias y anomalías por décadas y décadas


Bayardo Quinto Núñez




Las anomalías en el Poder Judicial no son de hoy, sino de siempre. Hay que estar bien claros de que el mal que nos corroe es la corruptela institucionalizada generada por ambiciones e intereses creados.

Sin embargo, el artículo 52 de la Constitución dice: “Los ciudadanos tienen derecho de hacer peticiones, denunciar anomalías y hacer críticas constructivas, en forma individual o colectiva, a los poderes del Estado o cualquier autoridad; de obtener una pronta resolución o repuesta y de que les comunique lo resuelto en los plazos que la ley establezca”.

Este precepto constitucional constituye la libertad clásica para poder expresarse. Entonces, no es razonable que determinados funcionarios públicos por el hecho de que se les señale públicamente presuntas anomalías o irregularidades cometidas en el ejercicio de sus funciones, se molesten.

La crisis institucional, la corruptela, las irregularidades de todo tipo en todos los poderes del Estado, se han ventilado a la orden del día. No hay que molestarse cuando se señalan esos errores, en todo caso deberían sentirse agradecidos con esa ayuda voluntaria que ofrecen a diario los medios de comunicación en mantener informada a la población.

Inclusive, es el momento de ser más beligerante para corregir todos esos errores. Es momento de reivindicarse y demostrar al pueblo sufrido y al mundo, que los nicaragüenses somos capaces de hacer las cosas en un mejor estilo, por el bienestar común. Para ello se debe buscar un punto de equilibrio fomentando esperanza y no crisis o controversia. Hay que hacer uso de la mediación en todos los casos que atañe a nuestro bienestar común.

Es demasiada irresponsabilidad que en el Tribunal de Apelaciones de Masaya es la fecha y no han nombrado a los magistrados propietarios. Se está llenando el vacío con un magistrado del Tribunal de Apelaciones de Granada, hay que ponerle atención a esto, por el prestigio de la administración de Justicia.

Es necesario también ponerle atención a lo siguiente: Después de haberse vencido su contrato a los jueces y magistrados de los tribunales, se debe nombrar a otros para evitar el síndrome del continuismo y que otros juristas tengan la oportunidad de administrar justicia. Hay que recordar que sobre la faz de la Tierra nada es vitalicio, todo tiene su final. Hay jueces y magistrados de tribunales de justicia que tienen de ejercer sus judicaturas de 15 a 20 años. ¿Acaso en Nicaragua sólo ellos son capaces? Estimo que ello es estar menospreciando a los otros profesionales del Derecho y estar manoseando la inteligencia humana. Revisen y se enterarán que existe razón cntundente.

Para concluir, no hay de qué asustarse, si la corrupción en el Poder Judicial, es de hoy o ha sido de siempre. Gracias a los medios de comunicación es que sabemos o nos enteramos de muchísimas cosas que se suscitan dentro del Gobierno, corrupción o buenas obras. Si fuéramos más sensatos actuaríamos pensando y no actuando antes de pensar, y no continuar haciendo sufrir al pueblo.

Existe mucha retardación de justicia. El pueblo nicaragüense merece respeto y justicia. Los gobernantes se deben al voto, pues sin ese, éstos no llegarían nunca a ese trono tan anhelado que es el poder. Esa es la verdad.

El autor es abogado y notario.

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