Eduardo Enríquez
El más reciente informe publicado por el Banco Mundial aquí es sobre la pobreza. Uno casi se ve obligado a preguntarse “¿un estudio? ¿sobre la pobreza? ¿en Nicaragua? ¿Y qué puede decir?” Que estamos horriblemente pobres, ¿¡Qué más?!
Pero bueno, la verdad es que se trata del Banco Mundial, algo bueno debe decir, tal vez nos dan la fórmula para salir de pobres y nos resuelven la vida, ¿no? Es el Banco Mundial, ¡ellos deben saber!
Pero el estudio, para comenzar, usa cifras de hace tres años. ¿De qué nos sirven? Sé que voy a sonar brusco, pero desde entonces mucha gente ha muerto a causa de esa pobreza que ahora el Banco Mundial decidió estudiar.
Y segundo, lo que concluye es lo que se sabe desde siempre. Lean este ejemplo de lo que dice la economista que realizó el estudio y que fue citada en uno de los párrafos de la nota introductoria para ilustrar de lo que estoy hablando:
«Mantener el progreso de Nicaragua en la reducción de la pobreza requerirá una mayor productividad», dijo Florencia T. Castro-Leal, Economista Senior del Banco Mundial y autora del informe. «El informe esboza las acciones de políticas necesarias para estimular la productividad, que incluyen expandir la cobertura y mejorar la calidad de la educación, así como aumentar el acceso a infraestructura básica y productiva y a servicios financieros».
O sea, yo no soy economista senior ni de mi casa, pero eso se los pude haber dicho yo en palabras menos elegantes y sin hacer estudio: hay que trabajar con honestidad y ahínco y destinar los recursos del Estado para elevar el nivel de vida de los más pobres. Punto.
¿Para eso necesitaba el Banco Mundial hacer un estudio con datos de hace tres años? ¡Por favor! Si eso es lo que todos los políticos cuando están en la oposición aseguran que van a hacer y luego no hacen cuando llegan al Poder. ¿Cuánto pagó el Banco Mundial para concluir eso? No sé, pero lo que haya sido es demasiado.
Desgraciadamente este caso no es la excepción en los que se refiere a estudios o proyectos de los organismos internacionales. Es la norma.
¿Dónde quedó todo el trabajo que se le pagó a este señor de nombre Luis Durán que en los años de Arnoldo Alemán cobraba 25 mil dólares al mes – que se los pagaba el mismo Banco Mundial– para elaborar un plan para reducir la pobreza? Obviamente la única pobreza que redujo fue la de él.
¿Y que hace el Banco? ¡Ordenar otro estudio!
Aquí en Nicaragua no pasan dos semanas sin que no se firmen “convenios” de todos los colores, tamaños y tonos para apoyar a tal o cual sector, para el desarrollo de los pequeños y medianos esto y lo otro, etc, etc. Han sido quince años con ese ritmo febril de convenio tras convenio. Según dicen, 500 millones de dólares anuales, en promedio.
Si van a estudiar algo que al menos estudien dónde se fue a meter toda esa plata.
No sé como un país paupérrimo como el nuestro puede dejar de ser una rata de laboratorio para estos organismos que gastan y gastan sólo para que las cosas sigan igual, pero al menos hay que denunciar su falta de efectividad, para que al menos no crean que nos están usando para vivir bien y ni siquiera nos damos cuenta.