La esperanza de un mendigo
Afrika Paz
La esperanza de un mendigo
Afrika Paz
Cuando abriste
la puerta
de aquel recinto
vi tu cara pálida
tus ojos tristes
la mano entreabierta
como pidiendo
un mendrugo
o centavos…
aunque fueren cinco.
Quizás hoy
no le distes
a tus hijos el desayuno
y tu mujer llorando
sabía otro día
no habría que comer,
ni trabajo, ni sabías
qué hacer.
El día es duro
—dijiste—
los corazones más
y llegaste hasta llorar,
vi subir tu mirada al cielo
y en un suspiro largo
y quedo, rezaste una oración.
Tus ojos recobraron
el color
y suspirando
con sollozos
sentiste su amor
Y es que el
alma de los pobres
se alimenta cada día
Jesús les acompaña,
Dios les guía. ![]()