Diego Alejandro Montiel Morales
La otrora descongestionada Managua está ahora sobrecargada de vehículos. Los alcaldes tienden a pensar que la solución estriba únicamente en la construcción de nuevas y costosas vías. Sin embargo, el tan sólo aprovechar a su máxima capacidad la infraestructura existente aceleraría mucho el tráfico.
Esto se puede lograr despejando las calles de quienes las utilizan como parqueo para sus establecimientos comerciales, como bodegas para vehículos en mal estado o para realizar transacciones financieras o comerciales.
Si se quiere ordenar el tráfico en Managua, es justo que quien ponga un negocio contemple la construcción de parqueo adecuado para sus clientes, y si decide utilizar para lucro propio las instalaciones que la comuna ha creado con el dinero de todos sus contribuyentes, debe pagar por ese uso del bien común. El monto debe ser mayor en las principales vías, y el parqueo prohibido en horas pico. Esa simple norma haría que muchas empresas construyeran sus propios parqueos o se reubiquen a zonas de menor costo. Asimismo, todo conductor que sea multado por obstruir el tráfico para realizar transacciones personales, ya sea cambiar dinero, comprar en la vía pública o subir y bajar pasajeros, procurará parquearse bien. Esto contribuiría sustancialmente al ordenamiento de Managua.
Ladrones y drogadictos se confunden con los vendedores ambulantes, limpia vidrios y limosneros de los semáforos. Por ello la Alcaldía acreditó e identificó con carnet no transferible a quienes son trabajadores legítimos. El alcalde podría ofrecer a la empresa privada descuentos importantes en anuncios adicionales a cambio de contribuciones para un fondo, parte del cual se destinaría para contratar con remuneración atractiva a estos vendedores acreditados para despejar los semáforos, y usar la fuerza pública para retirar a cualquiera que quiera ocupar el sitio que éstos dejaron vacante. Estas personas podrían trabajar en limpieza de cauces, parques y sitios públicos. Y así la ciudad sería más limpia, segura y atractiva al turismo.
Managua no es una ciudad apta para vehículos de tracción animal y muchos de tracción humana. Los carretones tirados por caballos y bueyes atrasan el tráfico y son generalmente una actividad cruel y abusiva para estos animales. La labor que realizan es de trasladar basura de un lado para otro, siendo el destino final un cauce o solar vacío. El resto de los fondos obtenidos del sector privado debería ser para comprar estos carretones y animales y trasladarlos a zonas rurales o no pavimentadas, así como para dar otro tipo de empleo a sus dueños.
Hay que adoptar leyes que agilicen el tránsito, como permitir girar a la derecha con semáforos en rojo, incrementar el número de semáforos intermitentes, dejar el carril izquierdo como vía rápida y permitir que cuando uno gire, seleccionar el carril donde prefiere estar o bien el carril lento, a como se hace en el resto del mundo.
Asimismo, hay que colocar en sitios visibles mapas que detallen las zonas afectadas cuando hayan actividades que restrinjan el tránsito a fin de que uno pueda seleccionar una ruta alterna antes de reingresar a la zona congestionada.
La proliferación de reductores de velocidad es incongruente con el mejoramiento de la fluidez vial. Quitar los baches para poner reductores de velocidad no tiene mucho sentido y hace pagar a justos por pecadores. Quizás sea más sensato poner más agentes de tránsito en esas zonas, así como puentes peatonales pero amplios y cómodos, de la calidad del de la UNAN.
El alcalde debería gestionar con la Asamblea Nacional la creación de una Policía Municipal que vele por el respeto vial y el control de la basura. Podría absorber a la Dirección de Tránsito y dejar que la Policía se concentre en crímenes. Debería permitir incluso el uso de agentes encubiertos que puedan aplicar multas dentro de vehículos de transporte colectivo y sería interesante analizar el impacto de que las multas fuesen compartidas entre el conductor y la cooperativa. Asimismo, aplicar multas a quienes boten basura en vías públicas. Los ingresos por concepto de multas deberían ser divididos en partes iguales entre la comuna y el Gobierno.
Managua necesita del aporte de todos. Si alguno de los candidatos a la máxima silla municipal considera que aplicar todas o parte de estas ideas traería bienestar a Managua y a sus habitantes, puede sentirse con libertad de incorporarlas en su plan de trabajo.