Freddy Potoy R.
MADRID, ESPAÑA.— La entrevista que realicé al director de la Agencia Española de Protección de Datos, doctor José Luis Piñar Mañas, publicada ayer en la página de Informática de LA PRENSA, apenas es una arista de la importancia que reviste estudiar, cohesionar y desarrollar el trinomio de las telecomunicaciones, tecnologías y leyes, elementos necesarios para el avance de un país.
En distintas esferas de nuestro país se da poca importancia a este asunto por falta de voluntad profesional o política, o simplemente por desconocimiento. Lo típico que ocurre en Nicaragua es que hasta que los problemas estallan, improvisadamente se ponen parches, se opina cualquier cosa y después el resultado no es el deseado.
Quienes dirigen los medios de comunicación deben jugar un papel importante y estar claros que no sólo los escándalos de corrupción, los sucesos violentos, la pobreza u otros temas forman parte de los asuntos del país. El desarrollo tecnológico es algo muy serio y delicado. De momento, buen esfuerzo hace el Consejo Nicaragüense de Ciencia y Tecnología (Conicyt), en la elaboración de varios proyectos de leyes, como el de Protección de Datos, Firma Digital y Delitos Informáticos. De igual forma es bueno observar que Telcor también tiene proyectos en materia de telecomunicaciones.
Es saludable que Conicyt atienda más las opiniones de expertos en materia de tecnología y leyes, para evitar que se aprueben normas que después rocen con otros instrumentos jurídicos como el Código Civil, el Código Mercantil, la Ley de Superintendencia de Bancos o el mismo Código Penal.
En este terreno poco explorado y sin una política vertiginosa dirigida al desarrollo de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) en Nicaragua, también es necesario desarrollar un buen cuerpo normativo que permita llevar en paralelo ambos aspectos fundamentales para el país.
Si bien el desarrollo de las TIC se debe potenciar, no menos cierto es que el uso de las mismas representa un riesgo para la intimidad, razón por la cual potencias como Estados Unidos y la Unión Europea, por citar dos, mantienen un constante debate alrededor de la validez legal de algunos aspectos, tales como la interceptación de las comunicaciones electrónicas.
Nicaragua debe pasar al terreno del debate sobre el derecho informático y el derecho de telecomunicaciones, pero también debe actuar y no quedarse sólo en proyectos gubernamentales. Esto implica que deben sumarse varios actores: poderes del Estado, empresas, asociaciones, profesionales, universidades, etc.
En la medida en que profundicemos en el contenido de la sociedad de la información, el marco económico de las TIC, el derecho de la competencia; el régimen jurídico y los fundamentos tecnológicos de las telecomunicaciones; derechos y obligaciones de los operadores y prestadores de servicios; administración pública y tecnologías de la información; protección de datos; seguridad jurídica y tecnológica de la información; comercio electrónico, y otra cantidad de aspectos puntuales, Nicaragua será un país que se fortalecerá más en un ámbito muy exigente como éste.
Creo que debemos al menos conocer a quién nos vigila en nuestras computadoras a través de una red internacional de espionaje llamada Ehelon. Deberíamos saber las implicaciones jurídicas del mal uso de la tecnología o aprender a codificar nuestros mensajes para evitar, en la medida de lo posible, interceptación de los mismos. Esto y más es nuestro reto tecnológico.