¿Conoce usted sus derechos?

Margine Quintanilla

Todas la personas tenemos derechos desde la concepción y aún después de la muerte. Los Derechos Humanos los poseemos por nuestra propia naturaleza y dignidad; son inherentes a la persona y lejos de nacer de una concesión de la sociedad, ésta tiene el deber de consagrarlos y garantizarlos a plenitud.

El derecho primordial es el derecho a la vida. Nadie está facultado para atentar contra la vida de ningún ser humano, ya sea nacido o no nacido. Tenemos derecho a ser libres, a tener un nombre y un apellido, a ser criados dentro del cariño y respeto de la familia, en el trabajo y en la sociedad en general, a la seguridad, integridad física, psíquica y moral. Muchos derechos se ejercen aún sin tener conciencia de estarlos ejecutando.

Reconociendo la importancia de la promoción y defensa de los derechos humanos, la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU) proclamó la Declaración Universal de Derechos Humanos, el 10 de diciembre de 1948, “como ideal común por el que todos los pueblos y naciones deben esforzarse en cumplir, a fin de que los individuos y las instituciones del mundo inspirándose constantemente en ella, promuevan mediante la enseñanza y la educación, el respeto y la defensa de estos derechos y aseguren, a través de medidas de carácter nacional e internacional, su reconocimiento y aplicaciones universales y efectivos”.

Hoy día todas las naciones del mundo, miembros de la ONU, en total 189 países y más de 30 organizaciones afiliadas que se conocen como el Sistema de las Naciones Unidas, trabajan para promover y defender los derechos consignados en esta Declaración.

En Nicaragua los derechos humanos que más se violentan son el derecho a la seguridad, a la salud, educación, propiedad, acceso a la justicia, derechos colectivos y el derecho al trabajo.

Entre los sectores de la población más afectados se encuentran pueblos indígenas y comunidades étnicas, mujeres, niños, niñas, adolescentes, personas con capacidades diferentes, adultos mayores, población migrante y la población en general, sin distingo de raza, credo o política.

Nadie es tan poderoso que no requiera de la protección y garantía de sus derechos humanos, ni tan débil que no pueda exigir su cumplimiento porque son gratuitos. Sin embargo es muy difícil exigir el cumplimiento de un derecho cuyo contenido se desconoce o se ignora cuáles son sus garantías y los mecanismos para su defensa.

Muchos nicaragüenses desconocen la existencia de la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (PDDH) y cómo esta institución puede ayudar a defender sus derechos. Este desconocimiento conduce a aumentar aún más su vulnerabilidad.

Según el artículo 4 de la Ley Creadora de la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos, la PDDH debe contribuir con las instituciones estatales y la sociedad civil a garantizar, dentro de un Estado de Derecho, la seguridad de las personas y los derechos humanos incorporados en el artículo 46 de la Constitución Política.

“El fin fundamental de la Procuraduría será de coadyuvar para lograr una sociedad más libre y más justa, que posibilite el desarrollo de mejores valores morales y políticos, por lo que deberá auspiciar la educación, defensa, promoción y divulgación de los derechos humanos en su sentido más amplio; para ello debe promover la participación de todos los sectores sociales”.

Todos debemos conocer, apropiarnos, defender y exigir el cumplimiento de nuestros derechos humanos porque ello garantizará una sociedad más justa y democrática y fomentar el fortalecimiento del estado social de derecho, y permitirá heredar un mundo mejor a las generaciones venideras.

La autora es divulgadora de la PPDH.

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