“Deuda de gratitud”

Freddy Potoy R.

MADRID, ESPAÑA.— El presidente de Estados Unidos, George Bush, está cada día en una situación más complicada frente a sus electores y a su rival, el demócrata John Kerry.

El derrocamiento y posterior captura del dictador Saddam Hussein no se discute. Lo que sí se discute y le podría costar la silla presidencial son los grandes desaciertos de un hombre al frente de un imperio en la guerra contra Irak.

El cuestionamiento de varios países importantes por la forma en que conllevó la guerra contra Irak, las tan anunciadas armas de destrucción masiva que supuestamente tenía Hussein y que nunca aparecieron; el escándalo del ex máximo responsable de la lucha antiterrorista, Richard Clarke, quien publicó su libro titulado Contra todos los enemigos, del que se desprende que Bush no escuchó que Al Qaeda era responsable de los atentados terroristas del 11-S y se empeñó en sesgar este hecho a la figura de Hussein para justificar una guerra contra Irak, los centenares de marines norteamericanos que llegan en ataúdes, la oprobiosa actitud de los soldados estadounidenses con los prisioneros, y ahora que el presidente Bush dice a los norteamericanos: “Eres un secretario de Defensa fuerte y nuestra nación tiene contigo una deuda de gratuidad”, en referencia al Donald Rumsfelfd, a quien se le ha responsabilizado por la forma en que se ha llevado esta guerra, parecen ser las espinas en un costado de Bush.

Si todo esto es lo que quieren seguir viviendo los norteamericanos, pues como dice el presidente Bush, “tienen una deuda de gratitud” y tendrían que reelegirlo.

Esto me recuerda un editorial de El Universal, de México, publicado el 18 de junio del 2003, en el que se hacía referencia al análisis crítico de uno de los politólogos más prestigiosos de Harvard, Stanley Hoffmann, al régimen republicano y su líder.

El análisis de Hoffmann es un ensayo publicado en el número 10 (12 de junio) de la prestigiada revista The New York Review of Books.

Hoffmann escribe que la administración Bush, a menos de dos años y medio de haber llegado al poder y elegida por menos de la mitad de los votantes, lleva un “impresionante pero deprimente récord”. En aras de la autodefensa ha declarado una guerra contra el terrorismo, que no parece tener fin visible, además de haber librado, y lo que es peor, ganado otras dos guerras (Afganistán e Irak). Estos triunfos, y el trauma que dejaron entre los estadounidenses los atentados del 11 de septiembre del 2001, han fortalecido y ensoberbecido a Bush y a su gobierno, lo que, a su vez, ha facilitado un cambio drástico en la doctrina estratégica y la posición diplomática de Estados Unidos. En lo interno afirma Hoffmann se han restringido libertades civiles, los derechos de los refugiados y de quienes buscan asilo político, y el acceso de estudiantes extranjeros a las escuelas y universidades de Estados Unidos. Se tiene preso a un número desconocido (divulgar el dato pondría en peligro la seguridad del Estado) de extranjeros y algunos estadounidenses, que son tratados como “combatientes enemigos”, “sospechosos, pero no sujetos a juicio alguno, cuyo acceso a careos legales y a abogados defensores les ha sido negado”. Hasta aquí un fragmento del editorial. Entonces, ¿deuda de gratitud?

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí