Carlos A. Cerda Gaitán [email protected]
Centroamérica está conformada por imponentes cordilleras y volcanes, un territorio lleno de hermosos bosques, un sitio extraordinario bañado por el Océano Atlántico y el Océano Pacífico; un paraíso habitado por gente noble y trabajadora con un mismo pasado e iguales aspiraciones. La Naturaleza ha sido muy generosa con la cintura del Continente Americano.
El pasado de este hermoso lugar está marcado por hechos trágicos y situaciones difíciles de todo tipo, realidad que ha servido de escuela para formar a valiosos hombres y mujeres con entereza y mucha visión. Hoy, en el contexto de un mundo globalizado las repúblicas centroamericanas se enfrentan a un gran reto: posibilitar las condiciones necesarias para propiciar la integración centroamericana.
Sobre este tema, los obstáculos son muchos y de toda índole: político, económico, jurídico, social y cultural, entre otros. Los esfuerzos hechos por los distintos países centroamericanos hasta ahora son connotados, hay que continuar trabajando en aras de una integración. Los europeos son un claro ejemplo de compromiso responsable y perseverancia sobre este tema.
Al revisar las páginas de la historia se puede constatar que la falta de unidad de las naciones centroamericanas no es un problema de hoy. Robert Carmack, en su Perspectivas sobre la historia de Centroamérica expresa que al momento de la conquista no existía un mundo centroamericano unificado, ya fuera en el plano económico, político o cultural. Andrés Pérez-Baltodano, catedrático del Departamento de Ciencias Políticas de la Universidad de Western, Ontario, citando a MacLeod, expresa que los altos niveles de integración y organización de los imperios inca y azteca facilitaron la constitución de los relativamente más desarrollados sistemas de regulación socio-territorial de los virreinatos de Nueva España y Perú, no así en Centromérica.
José Cecilio del Valle, destacado intelectual hondureño que redactó el Acta de la Independencia de Centroamérica, analizando las grandes contradicciones de la sociedad heredada de la Colonia planteó que el único vínculo que podía armonizar tantos intereses opuestos era la justicia. De la sentencia de este insigne centroamericano, podemos colegir que para hacer posible la integración de Centroamérica debemos juntar los intereses disímiles para formar una base común, todo ello fundado en el valor de la justicia.
Asimismo, la nicaragüense Jennifer Zapata, secretaria ejecutiva de JPD-Centroamérica, Panamá y República Dominicana, en un discurso brindado en la hermana República de El Salvador, con motivo de la III Observación Electoral Internacional de la citada fundación, manifestó que: “Los elementos que unen a los centroamericanos son mayores que aquéllos que nos separan”.
Son necesidades comunes de todos los centroamericanos contar con Poderes Judiciales eficientes e independientes, Poderes Legislativos capaces de crear leyes acordes a nuestro tiempo, Poderes Ejecutivos respetuosos del ordenamiento jurídico y con tribunales electorales que garanticen procesos de elección de autoridades eficaces y transparentes.
No obstante, algunos prejuicios todavía persisten en nuestros países, como la presencia de sectores que pretenden personalizar el poder en perjuicio de las mayorías, entre uno de ellos, constituyen un riesgo para la vida en democracia y por lo mismo representan graves obstáculos para la anhelada integración centroamericana. Sin embargo, el ideal de formar una sola Patria, Centroamérica, debe anteponerse.
Como observador electoral de los comicios presidenciales de la hermana República de Guatemala (2003) y, recientemente, de las elecciones presidenciales de la República de El Salvador (2004), noté el alto grado de cultura democrática de nuestros pueblos centroamericanos. El desborde de gente en las urnas desde tempranas horas de la mañana, la madurez mostrada por los distintos partidos políticos antes y después de las elecciones, el rol de los tribunales electorales y el papel desempeñado por los medios de comunicación, son una señal de que estamos listos para derribar las barreras que dividen a los países centroamericanos y formar una sola Patria, Centroamérica.
Esta labor demanda del esfuerzo de todos nosotros, cada centroamericano tiene algo que aportar en esta misión, sólo debemos despertar de este letargo y trabajar juntos, pues tal y como lo expresó la pluma del poeta español Gustavo Adolfo Bécquer: “¡Cuántas veces el genio así duerme en el fondo del alma, y una voz, como Lázaro, espera que le diga: levántate y anda!” Hagamos de Centroamérica una sola y hermosa Patria.
El autor es estudiante de Derecho en la UCA y miembro de JPD.