La piratería y La pasión de Cristo

Pablo Antonio Beteta Brenes

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La piratería y La pasión de Cristo


Pablo Antonio Beteta Brenes




No he tenido el placer de disfrutar del filme La pasión de Cristo, pero ya en Nicaragua ha supuesto todo un acontecimiento, partiendo desde las polémicas que engendra la película como tal, las que han sido el mejor aliado para Mel Gibson en cuanto a mercadeo se refiere, hasta los problemas de piratería publicados por un medio de comunicación de prestigio como es LA PRENSA.

La piratería es un cáncer social. ¿Entendemos realmente la dimensión de la piratería?, ¿conocemos el trasfondo negativo que supone ésta? Cuando le pregunto a la gente por qué compra una copia pirata en vez del original, las respuestas que recibo me parecen estimuladas por el bolsillo. Es cierto que en cuanto a precio hay una diferencia considerable, pero la calidad es muy inferior con relación al sonido, imagen y vida útil. Otro factor que hay que dilucidar, es que los “productores” piratas no incurren en los gastos de publicidad, pago de prestaciones sociales y seguridad social, pagos de derecho de autor, pagos de embalaje, distribución, impuestos, etc., es decir, obtienen un ingreso bruto ilegítimo, que se traduce en grandes pérdidas económicas para el país.

La piratería mueve millones de millones en ganancias y sus efectos son igualmente nefastos a la explotación sexual, el tráfico de órganos o el narcotráfico, son las mafias modernas que han aprovechado las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC), para montar una gran red de lucro. Estas personas no son simples ciudadanos detrás de una computadora haciendo copias en un quemador, son dueños de verdaderas industrias con equipos altamente costosos.

La piratería no se vence persiguiendo al vendedor de las copias en los mercados informales, sino encontrando al productor, ya que este último es el que tiene los medios para reproducir de forma masiva las copias. Cuando se logra atrapar a este último, al menos desde mi experiencia en otros países, nos encontramos frente a una realidad muy triste, desconocida para la mayoría, descubrimos edificios con cientos de “trabajadores”, en condiciones de explotación, mayoría inmigrantes e incluso a menores recibiendo miserables migas llamados salarios, retenidos contra su voluntad y expuestos al chantaje de sus verdugos.

Según informes de la BSA, en América Latina, Nicaragua es uno de los países con mayor incidencia de piratería, lo cual debería ser una vergüenza para todos y un punto de reflexión gubernamental, especialmente dentro del contorno regional en que actuará Nicaragua a mediano plazo.

Finalmente, si quiere ver La pasión de Cristo le aconsejo que lo haga en el cine y no gaste en una copia de mala calidad. La próxima vez que desee comprar un disco, compre el original, la próxima vez que quiera comprar una computadora, pregúntele al distribuidor por las licencias de uso de los programas, las que por lo general nunca entregan y en definitiva recuerde a todas aquellas personas que sufren explotaciones en condiciones inhumanas de las cuales somos responsables indirectos todos aquellos que por ahorrar unos córdobas, patrocinamos el gran negocio de la piratería.

El autor es abogado, Master en Derecho de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones.

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