María Elena Artola Juárez
El Fondo Global es la más grande asociación mundial dedicada a captar y distribuir recursos económicos adicionales para prevenir y tratar el VIH y el sida, la tuberculosis y la malaria. Desde su instalación ha ido creciendo, hasta constituirse en el mayor mecanismo mundial de financiación de programas orientados a responder a las tres epidemias.
Esta asociación sin precedentes incorpora un nuevo enfoque de la inversión internacional en salud. Para complementar los esfuerzos, trabaja en estrecha relación con organizaciones bilaterales y multilaterales. Su enfoque orienta la asignación de subvenciones según los resultados del trabajo y se desembolsan solamente si se han medido y verificado progresos, para asegurar que los fondos se utilicen eficientemente, y produzcan cambios reales para personas y comunidades.
Surgió como parte de las resoluciones de la Sesión Especial de la ONU sobre el sida, efectuada en junio del 2001, a la que asistí por mi condición de periodista dedicada a la comunicación social sobre los derechos humanos y el sida. Todos los países adoptaron por consenso una extensa declaración, que incluyó la creación del Fondo Global y la aplicación de los derechos humanos en el abordaje de la epidemia.
En Suiza fue instalado en el 2002 como una fundación de carácter privado-independiente, dirigido por una junta directiva internacional a la que ha sido integrada la sicóloga nicaragüense Rita Arauz, para quien esta responsabilidad significa “un gran reto y una oportunidad para incidir en las políticas públicas internacionales en beneficio de la sociedad civil de los países en vías de desarrollo”.
Este nombramiento fue notificado por Renate Koch, directora ejecutiva del Consejo Latinoamericano y del Caribe de ONG con Servicios en Sida (LACCASO) en carta dirigida a todos los actores mundiales que trabajan en el ámbito del sida: “Nos complace mucho anunciar que fue elegida Rita Arauz Molina de Fundación Nimehuatzin de Nicaragua. Desde una perspectiva amplia, Rita ha trabajado en el campo del VIH y el sida y los derechos humanos desde hace 18 años. Sus estudios en diferentes materias, tanto en Estados Unidos como en Nicaragua, la acreditan plenamente para representar nuestro sector ante el Fondo Global. Desde sus principios, Rita ha estado cerca de Laccaso, y Nimehuatzin forma parte de su Comité Ejecutivo”.
Me satisface la inclusión de Rita Arauz, en la Junta Directiva de tan importante organismo mundial, en representación de las ONG de los países empobrecidos, porque confirma que a los nicaragüenses no solamente se nos conoce internacionalmente por los escándalos de corrupción y la falta de aplicación de justicia hacia los corruptores, sino por la alta competencia del capital social, con que cuenta Nicaragua.
El Fondo Global alienta a todos los países a presentar propuestas ambiciosas de calidad, incluyendo a organizaciones del sector privado y no gubernamentales para responder al mayor desafío de nuestros tiempos: la respuesta a las tres pandemias, según observa Tommy Thompson, Ministro de Salud y Servicios Sociales de EE.UU. y presidente del Fondo Global.
En un período de dos años, ha asignado 2,100 millones de dólares a 224 programas en 121 países, para las tres epidemias que causan conjuntamente, por año, más de seis millones de fallecimientos, además de socavar el desarrollo en diversas naciones. Nicaragua se encuentra entre las naciones subvencionadas con asignación de 19 millones de dólares; de éstos 10 millones son específicamente para el sida.
En Nicaragua todavía existe una lectura incorrecta de casos reales de VIH y sida, esto conlleva a que la percepción de los riesgos entre diversos sectores nacionales, sea de baja intensidad o inexistente. Ahora que hay mucho dinero para el trabajo de sida, espero lo inviertan adecuadamente porque el VIH a nadie discrimina. Espero que Nicaragua y las organizaciones no gubernamentales y privadas usen transparentemente dichos recursos. Ojalá que de estos beneficios no sean excluidas las verdaderas protagonistas de esta historia: las personas integradas en organizaciones de personas viviendo con el VIH o con el sida, quienes además de vivir con el virus sufren por la exclusión social, debido a su condición serológica, en hospitales, el Seguro Social, centros de estudio y de trabajo, la comunidad y hasta en sus hogares.
La autora es periodista/consultora.