La promesa de la salud pública debe ser cumplida

Erwin A. [email protected]

Los países latinoamericanos comparten su historia y herencia cultural, a pesar de que todos los factores que los unen los diferencian. Así vemos que las profundas divisiones socioeconómicas se reflejan en la calidad y el acceso a los servicios de salud de la mayoría de los habitantes. Según John Bryant, de la Fundación Rockefeller, la mitad de la población mundial no tiene ningún acceso a los cuidados de la salud, y para otros, los cuidados que reciben no resuelven sus problemas. John Bryant, por otra parte, nos explica que todos los países tratan de alcanzar un desarrollo sostenible y modernizarse, pero al caminar por esta ruta, los gobiernos se olvidan, o no comprenden, que el factor salud está de por medio, ya sea impidiendo el desarrollo o contribuyendo al mismo y, por otra parte, el desarrollo puede mejorar o disminuir la salud si no se crean programas de vigilancia epidemiológica. Cualquiera que fuere el curso, cada país avanza a su manera y de esta forma podríamos medir qué país es más o menos desarrollado que otro. Renaldo Guzmán Orozco, subsecretario de Salubridad de México en 1971, afirmó que la pobreza y las enfermedades que ésta lleva consigo y que afectan a las mayorías, sólo pueden eliminarse con políticas educativas y con el desarrollo económico.

Wilson Smillie, del Colegio Médico de la Universidad de Cornell, explica que la salud pública es la responsabilidad que tiene la comunidad en cuanto a la protección de la vida y la promoción de la salud de sus miembros, además de ser una función básica comparable con la educación de los niños, los organismos de protección y seguridad pública, la construcción de carreteras y otros servicios públicos. El aumento en la esperanza de vida de los humanos es uno de los mejores indicadores de los avances de la salud pública que contradice el generalizado concepto de que los servicios de salud pública son una carga estatal. Nancy Krieger, de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard, nos enseña que la base de la salud pública es la justicia social que para algunos ha sido un faro, mientras que para otros una anatema (American Journal of Public Health. Dec. 2003).

Los fundamentos de la salud pública condujeron a la creación de las cátedras de medicina social que tienen su origen en los trabajos del científico alemán Rodolfo Virchow (1821-1902) quien afirmó que la medicina debía ser una de las bases científicas de la organización social. Virchow hizo investigaciones sobre la condición social, la enfermedad y la mortalidad, concluyendo que la pobreza y la injusticia eran las causas de los problemas de salud y los gobiernos tenían una gran responsabilidad.

Gunnar Myrdal, Premio Nobel en Economía en 1974, explica que la salud no debe considerarse aislada de otros procesos del desarrollo, porque existe una relación entre el estado de salud y el desarrollo. La salud afecta los factores socioeconómicos y éstos a su vez afectan los niveles de vida y sobre todo la nutrición, que se traduce en baja capacidad de aprendizaje en niños y dificultad en los adultos para poder utilizar los conocimientos adquiridos.

No hay soluciones sencillas para implementar programas eficaces sobre el cuidado de la salud y la contribución de esos programas al desarrollo, cuando se tiene presente que la salud no es la simple ausencia de enfermedades sino que el estado de bienestar físico, mental y social del individuo. Es un sistema con características físicas, mentales, ambientales y de dimensiones sociales.

Es por eso que la enseñanza de la salud pública en las escuelas modernas está orientada a entender la relación salud-enfermedad y analizar los factores químicos, físicos, epidemiológicos, biológicos, ambientales, características sociales, implicaciones políticas, sistemas económicos y fenómenos culturales, para identificar problemas, preparar proyectos y dar soluciones. Nicaragua tiene enormes problemas de salud y solamente profesionales dedicados podrán sacar al país de ese estado de enfermedad crónica.

Un viejo refrán chino del año 2600 AC dice: “Los buenos doctores previenen la enfermedad, los que no son muy buenos tratan la enfermedad antes de que ésta aparezca y los inferiores quieren curar la enfermedad cuando es demasiado tarde” (Huang Dee, in Nai Chain; 1st Chinese Medical Text, 2600 BCE).

El autor es director de Investigación Clínica-Nefrología, Louisiana State University Health Sciences Center, Nueva Orleáns; Profesor Clínico Asociado de Salud Pública, Tulane University Health Sciences Center, Nueva Orleáns.

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