Más amigo de la verdad que del amigo

Yálani Zamora Aguirre

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Más amigo de la verdad que del amigo


Yálani Zamora Aguirre




Así pensaba y actuaba el doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal. Su sentido del deber con la justicia y con la verdad fue el propósito de su vida y de su propia muerte. En palabras del doctor Chamorro, “deber es reconocer la justicia, esté en el lugar que esté. El deber es, pues, ser más amigo de la verdad que del amigo”. Cuando leí la entrevista que Confidencial le realizó al nuevo presidente de la Comisión de Justicia de la Asamblea Nacional, doctor Donald Lacayo, no pude más que recordar esta frase. Cuánta falta hace ese sentido ético del deber en la vida de los nicaragüenses, particularmente en la de aquéllos que, como el doctor Lacayo, ocupan cargos públicos y están en obligación de tener.

Como presidente de la Comisión de Justicia el doctor Lacayo firmó la iniciativa de interpretación auténtica de la Ley 285 (de Estupefacientes, Sicotrópicos y Sustancias Controladas) con el objetivo de aclarar “conceptos oscuros” que no terminan de definirse en cuanto a la interpretación de lavado de dinero”. Pues bien. Es un hecho que la Asamblea Nacional tiene la potestad de mandar a interpretar una ley si así lo considera necesario, pero la realidad es que esa iniciativa promovida por el partido liberal lo que busca es la libertad del doctor Alemán y el doctor Lacayo, como presidente de la mencionada comisión y aliado del PLC, también.

Aunque él mismo afirme que su misión como jurista sea velar por la correcta aplicación de las leyes, lo cierto es que su participación paralela como director jurídico del movimiento pro defensa de los derechos humanos de Arnoldo Alemán, y su cercana y larga amistad con él, ponen en evidencia un conflicto de intereses y por lo tanto invalida cualquier intento de argumentación legal. Esta contradicción de intereses se hace evidente en el mismo doctor Lacayo, quien despreocupado por ocultarla dijo a Confidencial que creía en la inocencia del doctor Alemán por ser su amigo (Confidencial No. 374). ¡Habráse visto! Es totalmente inaceptable que el doctor Lacayo, siendo él un abogado “profesional”, ponga a un lado las pruebas vertidas en este caso por tratarse de un caso de “amistad”. Está de más, pues, decir que es inaceptable que el presidente de una Comisión de Justicia —aquí y en el resto del mundo— dé declaraciones a favor de un reo sosteniendo que es inocente “porque es amigo mío”. Cuánta falta nos hace el sentido del deber con la justicia y la verdad del doctor Pedro Joaquín. Si bien es cierto el sistema judicial que el doctor Lacayo critica por ser partidario y corrupto necesita ser renovado por uno autónomo y eficiente, por favor no piense el doctor Lacayo que su justicia es mejor que la que debemos reformar.

El autor es estudiante de Relaciones Internacionales de la Universidad Americana (UAM)

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