Martha C. Ruiz
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Violencia intrafamiliar contra las mujeres
Martha C. Ruiz
María de Jesús López tenía 16 años cuando salió de la comunidad Pío XII, rumbo a Costa Rica, en busca del padre de su primera hija. La acompañaba Ronald Gutiérrez, supuesto coyote que a los pocos días fue denunciado por la familia de María de Jesús porque en lugar de llevar a la adolescente a su destino, la retuvo con él.
La denuncia fue interpuesta ante el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (CENIDH), organismo que se comunicó con autoridades costarricenses que desmintieron el secuestro y la relación de abuso, asegurando que María de Jesús vivía una relación de hecho estable y que por lo tanto no había razón para preocuparse.
Cuatro años después, María de Jesús se convirtió en noticia de primera plana al denunciar a Ronald por el asesinato de un niño de poco más de un año, hijo de ambos. Ahora se hicieron públicos los detalles de una relación en la que mediaban el abuso, los golpes, el chantaje y la amenaza. En un par de ocasiones ella se había venido a Nicaragua, y era seguida por su compañero de vida para llevársela por la fuerza nuevamente a Costa Rica.
La denuncia de María de Jesús no sólo desenmascara al agresor, sino también al sistema que la desprotegió en su condición de mujer, adolescente emigrante, víctima de violencia. Ahora con otro bebé en los brazos —y con el trauma por la violencia sufrida y asesinato de su hijo— corre el riesgo de ser juzgada, de que su hijo sea institucionalizado y de ser condenada como cómplice, por un sistema que culpa a las mujeres, incluso a las adolescentes y niñas por la violencia de que son víctimas.
Sin embargo la violencia intrafamiliar, sexual e institucional contra las mujeres no es exclusiva para mujeres emigrantes, pobres y sin instrucción. Actualmente en Costa Rica grupos de mujeres demandan la aprobación de una ley contra la violencia intrafamiliar, pues apenas en enero recién pasado sumaron nueve las mujeres, niños y niñas muertos por este tipo de violencia.
A nivel mundial la OMS asegura que hasta el 70 por ciento de las mujeres asesinadas en el mundo lo fueron a manos de un compañero o marido, por eso se demanda a los estados y a las sociedades reconocer la violencia intrafamiliar como lo que en verdad es: una epidemia mundial que sigue matando a mujeres, niños y niñas.
La autora es periodista