Todos a estudiar

Migdonio Blandó[email protected]

El organismo Eduquemos, con el patrocinio de PREAL y la colaboración de algunos medios de comunicación, entes estatales y empresarios conscientes, con entusiasmo están iniciando la importante campaña: “Todos a estudiar”, esperando que aunque modesta por la falta de recursos haga eco positivo en todo el triángulo patrio y de manera especial despierte el interés por el estudio, desde el preescolar a la sociedad en general.

Cuando hace más de dos décadas se hizo la Campaña Nacional de Alfabetización, con la colaboración del estudiantado, y la generosa ayuda internacional que además de lo económico ayudó de diversas maneras, se dieron frutos positivos. Eso muy a pesar que dicha campaña en lo oficial se utilizó en la difusión del marxismo. Gracias a Dios tal ideología no prosperó debido a la mayoría de la fe cristiana, sustentada en la tradicional religiosidad popular.

Pero el campesinado casi en su generalidad fue alfabetizado por el estudiantado, que entusiasta soportó privaciones de toda índole, algunos yendo a lugares montañosos e inhóspitos. Todos conocieron gran parte del territorio nacional con usos y costumbres diferentes. Mediante la relación de alfabetizadores y campesinado, la enseñanza fue compartida, aprendiendo de mutuo unos y otros, positiva o negativamente, según la idiosincrasia de cada quien.

La campaña “Todos a estudiar” quizá esté a mucha distancia de tener una dimensión similar a la campaña antes aludida, pero si se tomara en su significado literal, dándosele la necesaria actitud positiva sería un reto importante que superaría todo cálculo, conscientes que mientras disfrutamos el don de la vida, unos más y otros menos pero todos sin excepción, necesitamos estudiar ya que sin diferencia de edad ni del nivel de estudio alcanzado, siempre hay mucho que aprender.

La sabiduría absoluta nadie puede ni podrá alcanzarla. Pertenece a Dios, que es la sabiduría misma, pero por su infinito amor dando la gracia de la fe a quien se la pide y en general a los humanos, nos dota de privilegios especiales, incluyendo destellos de sabiduría, con la capacidad de cultivarla al libre albedrío, bendiciéndola si se usa para el bien o re pudiándola si con ella se violan sus mandamientos. Además nos permite identificarnos como hijos suyos.

San Agustín dijo que: “La verdadera sabiduría es conocerle y amarle”. Dios está en todas partes, en todo y en todos. Para descubrirle hay que despojarse de la autosuficiencia y con humildad reco nocerle como Padre y Señor, viéndole con los ojos del espíritu en toda su creación, desde el prójimo inmediato a los congéneres en general, especialmente al más necesitado y haciendo su voluntad que se sintetiza en el bien, hacerlo trascender al propio ambiente.

El reto de todos a estudiar no debe ser sólo desde el preescolar a las universidades. Para individualmente progresar y que nuestra familia y nuestro país se levante de la postración a la que por falta de preparación, rayana en ignorancia ha llevado a muchos a caer en la miseria integral, haciéndonos un examen interior nos daremos cuenta que todos necesitamos estudiar. Y así, mejor preparados, sabiendo aprovechar las neuronas, sacarle el jugo a la vida y vivir a plenitud.

Básico es interesarse por el prójimo dejando atrás el egocentrismo. Todos de mutuo nos necesitamos. Unidos los “vigores dispersos” de que habló el gran panida Darío, a la luz del reflejo divino, con seguridad tendríamos éxito. Como dijo Santa Teresa: “Quien a Dios tiene, nada le falta”.

El autor es miembro de Eduquemos.

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí