Poderes del Estado deben ser austeros

Willy Rivas Ycaza [email protected]

Después de recibida la buena nueva de que el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional aprobarán por unanimidad la condonación del 87 por ciento de nuestra deuda externa, podemos decir que empezamos a ver el vaso medio lleno y no medio vacío. Sin embargo, con esta condonación de la deuda no termina el problema de nuestra pobreza.

El optimismo está en que, sin semejante carga y si nos creemos un pueblo inteligente (y actuamos como tal), los nicaragüenses debemos exigir a los que nos gobiernan que se realice una re-ingeniería total en cada una de las instituciones del Estado.

Son los diputados de la Asamblea Nacional, en coordinación con el Poder Ejecutivo, los llamados a despertar conciencia de la necesidad y la importancia de llevar a cabo una re-ingeniería en el campo jurídico, electoral, legislativo, educativo, sanitario, etc.

De nada servirá la condonación de dicha deuda si continuamos con las mismas estructuras de Gobierno (Estado) y, me atrevo a decir, con la actual Constitución de Nicaragua. Creo que estaríamos halando agua en un canasto, y sería cosa de tiempo para volvernos a hundir como país.

El Estado (Poderes Ejecutivo, Legislativo, Judicial, Electoral) tienen gastos arriba de nuestras capacidades que no permiten invertir en lo que realmente necesita el país, por lo que se deben tomar las medidas pertinentes para reducir éste déficit. Se podría iniciar con:

Reducir el Poder Judicial a niveles aceptables para un país paupérrimo como es Nicaragua.

Reducir sustancialmente el Poder Legislativo. No puede ser que un país de apenas cinco millones de habitantes y con una pobreza galopante, se dé el lujo de tener 92 “padres de la Patria”.

Que el Poder Electoral se reduzca y se hagan cambios profundos en su organización y estructuras.

Que se reduzcan y consoliden ministerios para minimizar gastos.

No podemos seguir gastando como una nación rica y próspera siendo exportadores de nicaragüenses (nos estamos volviendo un país de industria de remesas familiares, ¡qué vergüenza!), por la miseria existente y la falta de trabajo.

A la empresa privada la están ahogando con el nuevo Código Laboral, los altos costos de electricidad, combustible, impuestos (los más altos de Centroamérica), etc. Pero no importa pagar impuestos si se sabe que tienen un correcto destino, como caminos (para la producción), educación y salud. Lo terrible e insólito es el empleo que se les da en algunos casos. Ejemplo palpable es permitir que nuestros impuestos se utilicen para dar a cada diputado la cantidad de C$400,000.00, (36 millones de córdobas al año) sólo para que hagan proselitismo político. Increíble, ¿no creen?

No es posible que por la venta de Enitel los diputados se recetaran diez millones de dólares para la Asamblea Nacional. Este dinero debería estar destinado a salud y educación.

Concluyo con algunos conocidos refranes que se adaptan muy bien a todo lo anteriormente expresado:

A buen entendedor, pocas palabras.

A la ocasión la pintan calva.

A la tercera, va la vencida.

El autor fue presidente de la Cámara de Comercio de Nicaragua.

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