Pobreza, desastres y oportunidades

Horacio Somarriba

Los avances en la reducción de la mayor de las vulnerabilidades después del Mitch —la pobreza, condición para la ocurrencia de nuevos desastres—, es muy débil para algunos casos y para otros se ha empeorado (de acuerdo a auditorias sociales de la Coordinadora Civil). En términos generales el acceso a la educación, salud y otros servicios básicos se hace cada día más difícil, dado que el desempleo y políticas poco efectivas para el sector productivo no favorecen a la gran mayoría de los nicaragüenses. La percepción de mejoría de los grupos más vulnerables, en torno a la calidad de sus vidas, la ubican en los esfuerzos de organizaciones de sociedad civil de naturaleza diversa.

Ciertamente los esfuerzos han sido muchos, desde los grupos consultivos, la Cumbre del Milenio, la Estrategia de Reducción de Vulnerabilidades de Centro América, hasta llegar a la Estrategia Reforzada de Crecimiento Económico y de Reducción de la Pobreza, actualmente el Cafta y el Plan Nacional de Desarrollo, que exponen una serie de transformaciones para el desarrollo pero dejaron al margen el espíritu del desarrollo sostenible logrado recién pasado el Mitch: la reducción de la vulnerabilidad social y ecológica,

Las estrategias y planes mencionados arriba son la única oferta para la reducción de la pobreza: el libre comercio, la economía de aglomeración, las que remarcan el interés en las condiciones para que la inversión se desarrolle, entendiendo a esta última como el “eje generador de beneficios” para todos los nicaragüenses.

La reducción de la gran vulnerabilidad (la pobreza) está siendo concebida sólo a través de la inversión no precisamente en la población más vulnerable sino en territorios que presenten condiciones para el desarrollo del capital económico, y posteriormente, como consecuencia, quizás el capital humano. El desarrollo humano (la integralidad del mismo) queda postergado a un segundo plano, mientras que las vulnerabilidades relacionadas a la pobreza se agudizan lo que propicia (es factor de) nuevos desastres ante fenómenos naturales y antrópicos.

El desarrollo que se está aplicando y se quiere intensificar atiende a territorios que prestan más condiciones de infraestructura socioeconómica y recursos naturales explotables para los inversionistas. Los territorios, sin estas condiciones, donde existe una pobreza extrema, su atención no es prioridad para el plan Nacional de Desarrollo.

La consecuencia más probable es la tradicional e histórica migración de estas poblaciones marginales a los territorios donde exista posibilidad de empleo por efecto de la inversión. La presión a los recursos naturales, especialmente al agua, la ubicación inadecuada de nuevos asentamientos humanos, demanda insatisfecha de servicios de salud, educación, etc., son elementos que constituyen los riesgos de desastres.

En resumen, el desarrollo propuesto en la actualidad no reduce la tendencia de la construcción social de los riesgos. Las acciones de desarrollo en marcha no orientan a una transformación de las condiciones sociales que originan los riesgos.

La discusión en el ambiente político-institucional no ve como prioridad los temas sobre los nuevos modelos de desarrollo que el país necesita, el abordaje sigue siendo muy trivial, por lo que el cambio hacia nuevos paradigmas del desarrollo no está siendo pensado en las esferas de poder que conforman la estructura de decisión sobre el futuro de Nicaragua.

El autor es coordinador de proyectos de gestión de riesgos.

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