Migdonio Blandó[email protected]
Al darle gracias a Dios por permitirme iniciar este nuevo año, 2004, que el Poder Ejecutivo de manera específica ha llamado de la Nueva Era, creo meritorio reconocerlo así al margen de la política sectaria; y siendo este año de hecho nuevo para todos, debemos comenzarlo animosos y optimistas; de preferencia acatando la voluntad divina, que es el bien, confiando así que las metas propuestas se realicen con mayor éxito.
Confiar sí, pero “a Dios rogando y con el mazo dando”; no dejándose dominar por el ego, el miedo o la desconfianza. El profeta Isaías dijo: “Ánimo, manos eternas nos sostienen”. Específicamente Nicaragua, de gran riqueza potencial, con mejor preparación en todo concepto, dándose las debidas oportunidades, nadie precisaría emigrar. Bastaría sólo prepararse y con decisión integrarse a luchar por la erradicación de la miseria integral que ha querido invadirnos.
Ha dicho el famoso filósofo Emerson, que el mejor modo de prepararse para enfrentar los problemas del futuro es dedicarse a cumplir bien los deberes del presente. Así el pueblo debe estar involucrado, asumiendo cada quien su responsabilidad; y si humanamente hay fallas, saber rectificar y asumir las consecuencias; pero si desde la posición ocupada, se actúa con moralidad y civismo, será todo para el bien de todos.
Si por varias décadas la adversidad de cierta forma ha venido oscureciendo el suelo patrio, ello no debe ser para que el pesimismo nos intoxique. Cada día, como cada año que Dios nos da, debe recibirse como valioso regalo, que envuelto en la aureola de la esperanza, puede darnos gratas sorpresas. Esto, si se aprecia como se debe y se reconoce de quién y como lo recibimos; siendo que sólo al darle la debida importancia, puede vivirse a plenitud como Él lo ha querido.
Si alguien considerase misticismo lo anteriormente expuesto y que ello tenga valor únicamente para quienes hemos recibido la gracia de la fe, me permito decirle que las perspectivas del cambio positivo van para todos; pudiéndose considerar para nuestra Patria este año, el comienzo de una nueva era, que la puntualizo de la siguiente manera:
1) Lograr la condonación de la impagable deuda externa, aún cuando por malas administraciones sea penoso estar integrados a la HIPC, al dejar a un lado esa pesada carga, se tiene la oportunidad de asumir nuevas responsabilidades y con el debido orden y trabajando más, pronto se podría salir adelante.
2) La firma y aprobación del Cafta, aunque se supone estar en desventaja, es una magnífica oportunidad para, mejorando la producción en lo posible y aprendiendo de la competencia, tener la apertura a un amplio mercado, que motiva a producir más y mejor.
3) El Plan Nacional de Desarrollo, aunque faltan elementos para su realización, puede irse aprovechando, mientras se adecuan leyes y disposiciones indispensables, que propiciarían la eficiencia mejorándose las condiciones, de manera específica la seguridad y la justicia, además de otras debidamente adecuadas para promover la inversión.
4) Este último punto que resume la responsabilidad de todo lo anterior, ha sido la reciente elección de la Junta Directiva de la Asamblea Nacional, que aunque no aceptó integrarse a ella el FSLN, sus diputados son fuerza decisiva en el plenario. Por lo que es preciso dar a la directiva y a sus miembros un voto de confianza, esperando que actúen a conciencia, sobre todo con sentido de Patria; y si hay que rectificar, asumir responsabilidades, siendo: “Año nuevo y vida nueva”.
El autor es miembro de Eduquemos.