La diferencia entre una melena gris y una brillante la hace el tipo de champú que utiliza. Para cada cabellera la necesidad es distinta.
Aquí no hay secretos que valgan. La ciencia y la naturaleza se unen para crear productos de excelente calidad que proporcionan al cabello salud y belleza.
Según la directora técnica de LAKME, Mayra Gutiérrez, un buen champú debe ser suave y no agresivo, con activos dermo-cosméticos respetuosos y compatibles con el Ph propio de la piel.
“Es importantísimo que las mujeres que gustan de tener un cabello brillante y fuerte, sepan claramente el tipo de cuero cabelludo que poseen, si es graso, mixto, o casposo porque con ello logrará elegir el champú adecuado a su necesidad”, asegura la especialista.
Algunos estilistas pueden llegar a hacer una valoración del tipo de cuero cabelludo que tienen algunas personas, sin embargo, existe un procedimiento llamado “diagnóstico capilar”, el cual consiste en examinar a través de lupas especiales la cantidad de sebosidad que posee.
Para todas las damas y caballeros que estén interesados en descubrir el tipo de cuero cabelludo que tienen, pueden asistir el día 20 de enero a las oficinas de LAKME, ubicadas de los semáforos El Colonial, 50 varas al sur, casa #207.
Ese día impartirán una charla sobre la importancia del cuidado capilar y además les realizarán un diagnóstico sobre el tipo de cuero cabelludo que posee.
Las personas interesadas pueden recortar este artículo y presentarlo. Los horarios son 9:00 a.m., 2:00 p.m. y 6:00 p.m.; para mayor información puede llamar al número telefónico 244-0252.
SOLUCIONES PARA CADA TIPO DE CABELLO
Teñidos. Dado que el cabello ha sido procesado químicamente, es necesario cerrar la cutícula dañada con un champú con fórmulas especiales, que harán recuperar las cualidades y el color aplicado. Se requieren protectores como la semilla de girasol. Las bondades de esta semilla junto con las fórmulas especiales funcionan como filtro solar ante los rayos del sol.
Permanentados o rizos naturales. La característica de este cabello es seco y opaco. En este caso se debe buscar un champú que mantenga la definición y nervio del rizo por más tiempo evitando su encrespamiento. Un producto capaz de hidratar y nutrir en profundidad desde el cuero cabelludo. La solución a este tipo de cabello es un champú a base de miel.
Finos y débiles. La falta de volumen y cuerpo son los dos grandes problemas del cabello fino o débil, debido al poco grosor de su fibra capilar. El resultado es un cabello escaso en apariencia, quebradizo y poco resistente. La solución más efectiva es un champú a base de trigo.
Normales y sanos. Se sugiere un champú con ingredientes de algas rojas con lo que permitirá hidratar y regenerar la fibra capilar desde su interior.
Blancos, rubios naturales o decolorados. Deben evitarse alteraciones de color como reflejos amarillentos o verdosos que “ensucian” su aspecto. Se recomienda un champú con vitamina B5.
Secos o dañados. Es necesario reconstruir y reparar el cabello desde el interior, hidratando y nutriendo profundamente. Se necesita un champú con altos componentes de ceramide, factores naturales de hidratación y aceites esenciales que faciliten el peinado.
LOS 3 PASOS
Si desea una cabellera sana y brillante debe seguir tres pasos:
Limpiar. Significa eliminar del cabello y del cuero cabelludo la acumulación de grasa (segregada por las glándulas sebáceas) y la suciedad de cualquier tipo (polvo, contaminación, olores, restos de tratamientos), mediante la acción detergente de una base limpiadora.
Acondicionador. Su objetivo es mantener y restaurar el estado natural del cabello, conservando y mejorando su brillo, suavidad, movimiento y textura, mediante activos acondicionadores. Un buen acondicionamiento es aquel que se adhiere y permanece en la superficie de la cutícula capilar.
Reestructurar. Consiste en reparar aquellas zonas dañadas del cabello tanto en su estructura interna como externa, mediante activos reparadores, que pueden estar presentes en cremas para darle mayor protección.