Marco A Mayorga L.*
Contra todo pronostico, la negociación del Cafta (Tratado de Libre Comercio Centro América) culminó; contra todo vaticino de los opositores de siempre y con la preocupación de los empresarios, se puede afirmar que Nicaragua logró un acuerdo ventajoso con Estados Unidos.
El Cafta tuvo críticas de los sectores de izquierda que utilizaron varios mensajes: la amenaza de perder la identidad nacional, el sometimiento de Nicaragua a Estados Unidos, la amenaza para algunos sectores productivos y la pérdida de empleos. Estos variados mensajes no convencieron a la mayoría y lo que les resta es utilizar la violencia como expresión de repudio, utilizando a algunos sectores de estudiantes universitarios y sindicatos controlados por el FSLN.
También hubo críticas de sectores productivos económicos, pero lograron combatir la amenaza involucrándose. Empresarios de diferentes sectores, al inicio con timidez y temor finalmente participaron, se organizaron, presentaron propuestas, apoyaron y lograron influir en las negociaciones del Cafta; por lo tanto no se esperan críticas de fondo en el aspecto económico. El sector laboral también contó con participantes permanentes que influyeron en las decisiones finales; si existiera oposición del sector sindical, sería el que controla el FSLN y sus acciones tendrían un sesgo político.
Habrá oportunidad de conocer los detalles en cada área del tratado y desde ahora es un documento importante de estudio, análisis y consulta que impactará en el futuro de la historia de Nicaragua. El tratado será un documento de libre circulación y establece reglas del juego a largo plazo, que hace la gran diferencia para decisiones de inversión y comercio que impactarán en el progreso del país. El Cafta es una oportunidad, el resto es trabajo interno.
Se prevé que en abril de 2004 el presidente Enrique Bolaños G. lo envié a la Asamblea Nacional para su aprobación o no aprobación. No existirá posibilidad de modificarlo. Es posible que se apruebe simultáneamente en Centroamérica. En Nicaragua, al menos hasta hoy, existe el apoyo mayoritario de liberales, Camino Cristiano y Conservador; el FSLN aun debe confirmar su apoyo, pero probablemente esta decisión estará basada en el análisis de “ventajas políticas partidarias”, más que la conveniencia de nación. Pero aunque el FSLN decida votar en contra o abstenerse, la Asamblea Nacional aprobará el Cafta en abril o mayo de 2004.
Luego el Congreso de Estados Unidos debe aprobarlo y según algunos analistas el mejor cálculo político del presidente George W. Bush, debe ser junio o julio de 2004. Completado este proceso sólo resta implementarlo y actuar. Iniciará una nueva visión, una nueva energía de inversión que rondara por el área, lo que significará que el país estará en competencia regional por las mejores inversiones.
Todo este esfuerzo es nacional, pero hay que reconocer al Gobierno, al equipo negociador de Nicaragua del Mific, un grupo de personas profesionales coordinados por Carlos Sequeira que de antemano fueron descalificados por sectores interesados. Aunque con un reducido equipo de asesores y personal, fueron obteniendo respeto, reconocimiento y hoy nadie duda que fueran excelentes negociadores. También hay que reconocer al “cuarto de al lado”, compuesto por sindicalistas, sociedad civil y un grupo de empresarios coordinado por Alejandro Mansel; diputados de todos los partidos que sacrificando tiempo también dieron seguimiento al proceso de negociación.
Entonces, hoy con mucha satisfacción y esperanza en el futuro se puede decir: Cafta, misión cumplida. Este logro sólo es el inicio: aun hay que convencer a algunos políticos y politiqueros de apoyar un ambiente de negocio; aun se debe realizar mucho trabajo en motivar a miles de emprendedores empresarios nacionales pequeños y grandes, y atraer a inversionistas que beneficien al país con capital y tecnología para que finalmente exista empleo permanente y digno para beneficio de cada uno y de Nicaragua.
* El autor es ex presidente la Cámara de Comercio de Nicaragua.
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