Educación sexual y rescate de valores

Ana Julia Moreno Velásquez

El 18 de diciembre corriente tuve la oportunidad de participar en la presentación de la Guía de Educación del Afecto y de la Sexualidad que el Ministerio de Educación está validando con diferentes sectores y que sustituye al Manual de Educación Sexual que había sido fuertemente criticado por las controversias que generaba.

Habiendo sido invitadas más de 60 diferentes organizaciones, asistimos aproximadamente representantes de 31 organismos. Según mencionó un(a) participante, de estos 31, solamente 5 no pertenecían al grupo de los “fundamentalistas”, tal como se nos llamó a los que estábamos totalmente de acuerdo con la guía presentada, que trata de rescatar los valores y principios éticos que se encuentran en crisis en la sociedad nicaragüense, como es el civismo, responsabilidad, autodisciplina, lealtad, honestidad y amor, entre otros. La guía está totalmente sustentada en la Constitución Política de Nicaragua, Política Nacional de Población, Plan de Acción de la Política Nacional de Población, Plan Nacional de Educación y Código de la Niñez y la Adolescencia.

La guía no parece haber sido preparada por individuos religiosos o tradicionales, sino por personas que tienen la visión de una juventud nicaragüense sana, involucrada en actividades formativas, con relaciones amistosas y amorosas saludables y con padres más interesados en mejorar sus relaciones con sus propios hijos.

Es interesante destacar que aún los que se declararon “no fundamentalistas” se autodenominaron cristianos y todos estuvieron de acuerdo en que más del 95 por ciento de la población tiene creencias cristianas, no importando su religión, denominación o secta. Sin embargo, la mayoría de los presentes reconoció que esta guía podía ser de gran valor incluso para personas ateas que aspiran a que sus hijos crezcan moralmente sanos.

Como madre de adolescentes, y conociendo los peligros que atraviesa la juventud, esta guía (dirigida realmente a padres de familia y maestros), se podría constituir en una excelente herramienta de apoyo, porque viene a responder a algunas de las preocupaciones de los padres, como por ejemplo, cuidar de la madurez afectiva de los hijos, el significado del noviazgo, la influencia de la moda, la necesidad de los jóvenes de pertenecer a un grupo y cómo canalizar de una mejor forma esta necesidad, la conciencia del riesgo y la vulnerabilidad personal, y el rescate de la institución del matrimonio, entre otros.

Felicito al Ministerio de Educación por el producto que ha logrado, dado que el documento tiene una coherencia total en cada uno de sus temas y tratamiento, logra conceptualizar claramente los diferentes tópicos, eliminando totalmente el lenguaje ambiguo que trataba de introducir conceptos “modernos” de sociedades altamente avanzadas.

Considero que es mejor que los jóvenes se involucren más en actividades de promoción social o humanitarias, a que pierdan su tiempo encerrados en su cuarto recibiendo la visita diaria del novio(a) en su dormitorio o participando en pandillas juveniles cargados de violencia, poniéndose un tatuaje que les puede producir sida o hepatitis.

En fin, la guía no es perfecta, aún se puede mejorar. Sin embargo, mientras las organizaciones no inventen una forma de parir sus propios hijos, son los padres de familia y no los movimientos organizacionales los que deben tener la última palabra para decidir sobre lo que responde o no a sus intereses con respecto a un mejor futuro de los hijos.

La autor es consultora empresarial.

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí