Jorge J. Cuadra V.
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¿Por qué Byron Jerez fue absuelto?
Jorge J. Cuadra V.
Asumiendo que el gobierno de los Estados Unidos estaba interesado en que Arnoldo Alemán fuera encontrado culpable de lavado de dinero, la absolución de Byron Jerez tiene sentido, ya que éste fue el factor determinante para encontrar evidencias de lavado de dinero y condenar a aquél, porque las aclaraciones que hizo el señor Jerez con respecto al movimiento de fondos, fue pieza fundamental para llegar a ese fallo condenatorio. Entonces Byron Jerez se convirtió en lo que en los Estados Unidos se llama “Government witness” que dicho en español quiere decir “testigo del Gobierno”.
El sistema judicial de los Estados Unidos permite que un acusado cambie cooperación por libertad y además logre seguridad incriminatoria. En los Estados Unidos es lo más corriente que un reo acusado de equis delito, se salve de ser castigado mediante su cooperación con la autoridad. Es decir, yo declaro por la Fiscalía contra fulano y a mí me eximen de cargos y hasta evito ir a parar a la cárcel según sea la magnitud de esa cooperación.
No sé si aquí se estila esa mecánica, pero es la única razón por la que Byron Jerez pudo haber sido absuelto de todos los delitos por los que Arnoldo Alemán fue condenado.
Nada es perfecto es este mundo y la justicia en este caso, tampoco lo fue, pero si nos ponemos a pensar en lo que el pueblo quería en realidad, que era que Alemán fuera encontrado culpable, no nos debemos amargar por el resultado de las cosas, antes bien, nos deberíamos sentir satisfechos porque por primera vez en no sé cuántos años, por no decir nunca, se condena a un grandote por delitos de malversación de caudales públicos, fraude, peculado, asociación para delinquir y lavado de dinero, y también contentos por el triunfo de la justicia. En medio de las tantas calamidades que a diario se viven en este país, ver condenado a 20 años de prisión a alguien como el ex presidente Arnoldo Alemán Lacayo, que le hizo tanto daño al pueblo y se burló tanto de ese mismo pueblo, debe ser como encontrarse con un oasis en medio del desierto del Sahara.
Pero este triunfo es apenas sobre una batalla, muy importante, pero al fin de cuentas, una batalla. La guerra continúa y el pueblo debe seguir unido para ganarla. Ahora empieza el juego de las apelaciones, mismas que se pueden prestar para oscuras componendas a espaldas del pueblo, porque la Nicaragua de hoy, es la misma Nicaragua de ayer y los cuervos hambrientos de poder, siguen su nefasto vuelo en los cielos de la Patria, listos a lanzarse en picada para arrebatarle este triunfo tan necesario y justo al pueblo sufrido y estafado de Nicaragua. Ya se logró el milagro de haber encontrado culpable al delincuente de El Chile. Ahora se necesita seguir creyendo en ese milagro para lograr que esa sentencia no se caiga en el juego sucio de los odiosos pactos políticos. Esa condena le pertenece al pueblo y es su trofeo por tanto sufrimiento y privaciones a que ha sido sometido.
Evocando otros tiempos y usando las mismas consignas, como aquélla que dice, “el pueblo unido, jamás será vencido” es como se puede lograr que las puertas de la prisión permanezcan cerradas guardando en su interior, por el tiempo que le toque hacer, al protagonista principal de la corrupción. Ésta es la época de la unión, porque sólo con ella podemos ser fuertes y si somos fuertes, no hay quién nos pueda atropellar de nuevo. Fortalezcamos las instituciones de gobierno mediante nuestro apoyo al Poder Ejecutivo, porque nosotros, el pueblo, somos los llamados a cuidar nuestra soberanía y nuestra dignidad, elementos necesarios para combatir y vencer la pobreza y el atraso que nos aprisiona.
El autor es analista político.