Saúl Matamoros Solí[email protected]
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Liderazgo y desarrollo democrático
Saúl Matamoros Solís
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El 6 de diciembre de 1978, tres años después de la muerte del general Francisco Franco, el pueblo español ratificó en un referéndum la nueva constitución española, Constitución que hasta el día de hoy, veinticinco años después, sólo se ha modificado una vez, debido al ingreso de España a la Comunidad Económica Europea, hoy Unión Europea.
De este hecho histórico hay muchas cosas que destacar, pero en particular me gustaría hacer mención a una de ellas, que a mi criterio tiene gran importancia y debería ser un ejemplo a seguir para los líderes políticos de nuestro país, y es la actuación de Su Majestad el rey Juan Carlos I de Borbón en la construcción del proceso democrático de su pueblo.
Después de la muerte del general Franco, 20 de noviembre de 1975, es establecida la monarquía, 22 de noviembre de 1975, y asume el poder el rey Juan Carlos I de Borbón, con todas las competencias que gozaba el general. Este proceso se encontraba pactado antes de su muerte y se asumía que era el continuismo del franquismo sin Franco.
Al contrario de muchos y asombro de otros, el rey asumió un papel beligerante en el plano político, tomando decisiones trascendentales que cambiarían el porvenir de España, lo que la convertiría años después en un país democrático y desarrollado (la base del desarrollo es la democracia y a su vez la base de la democracia es el estado de derecho). En menos de seis meses nombra un nuevo Presidente de Gobierno (don Adolfo Suárez), legaliza los partidos políticos y convoca a elecciones parlamentarias, las que fueron celebradas el 15 de junio de 1977 (un año y medio después de la muerte de Franco). Todo esto a pesar de la maquinaria franquista.
El nuevo gobierno elegido democráticamente se dio a la doble tarea de legislar y elaborar una nueva constitución que entró en vigor el 29 de diciembre de 1978. La actual constitución española establece que el Estado español es monárquico-parlamentario, donde el poder reside en el pueblo a través de su Parlamento.
En conclusión, he expuesto estos hechos para resaltar la actitud del rey de España, Juan Carlos I de Borbón, el cual fue motor indiscutible del proceso democrático en España, capaz de despojarse del poder absoluto que heredó del general Franco, y contribuir en la construcción de la España de hoy, la España democrática, la España desarrollada.
Resulta penoso y humillante el tener líderes políticos incapaces de reconocer que ellos son los que obstaculizan el proceso democrático, que no se puede construir una sociedad en base a individuos sino en base a instituciones. Para que existan instituciones debe existir supremacía de la ley e igualdad de la ley ante todos.
El autor es economista Alcalá de Henares, Madrid.